Cartas al director
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La otra cara de la investigación

Con gran indignación escribo desde mi puesto de parado posdoctoral para dar mi opinión sobre el Extra Universidad y posgrado publicado en este periódico el domingo 28 de septiembre. Soy licenciado en Ciencias Físicas y doctor en Ingeniería Industrial. Actualmente, me encuentro a la espera de que salga la resolución de las ayudas para estancias en el extranjero. De concederme la ayuda, y una vez pasado el exilio obligado, quizás pueda optar a alguna plaza de investigador. Mientras, hago cola en el paro para subsistir y espero una respuesta a mi solicitud. Por supuesto, con retraso. Leyendo los artículos da la sensación de que antes de doctorarnos trabajamos por amor al arte. Bueno, quizás sea cierto. De hecho, yo he pasado los 13 últimos meses de escritura de tesis yendo a trabajar sin oler un euro. Lo que ya me parece alucinante es que se diga que "actualmente todos los posdoctorales son contratados". ¡Que me digan dónde y me apunto! De los seis años que llevo en la investigación sólo he cotizado 365 días exactos, ni uno más ni uno menos. Todo pensado al milímetro para que una vez acabado el contrato pueda seguir dedicándome a la ciencia. Eso sí, cobrando del Inem. Por favor, cuando hagan un artículo sobre este tema tengan en cuenta que existimos otros muchos becarios que no tenemos la suerte de pasarnos más de 12 horas al día felizmente contratados pensando en la investigación.

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 09 de octubre de 2008.

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