Reportaje:9 d'Octubre

Día de amenazas meteorológicas y demoscópicas

El tiempo y el sondeo de Metroscopia marcan la recepción oficial

El 9 d'Octubre presenta varios frentes en su propia concepción y formato, y sobre todos ellos gravitaba ayer la amenaza de gota fría. El habitual discurso oficial del estrés hídrico dio un quiebro antitético y la respuesta a todas las preguntas, como en el medievo, estaba en el cielo. El centro de la ciudad ya estaba medievalizado a propósito con los estandartes de las principales familias de la Valencia del Siglo de Oro y su apoteosis de flores de lis, barras, zigzags, rombos y cruces.

Los truenos de los fuegos artificiales hicieron prever lo peor la noche del miércoles, mientras el barrio de Patraix guardaba un minuto de silencio por las víctimas del terrorismo en homenaje a la asociación que preside Pilar Manjón, que recibió uno de los premios que conceden los vecinos de la mano del representante de otras víctimas, las del accidente de metro de Valencia, Enric Chulio. Sin embargo, el cielo aguantó por la mañana, pese a los rayos y culebras que los grupos ultras soltaron durante la procesión cívica ante el despliegue de una bandera independentista catalana.

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El final de este acto supuso el inicio de la recepción oficial ofrecida por el Consell en el Palau de la Generalitat. A las puertas había varios dirigentes empresariales mirando al cielo con muchos mohines, mientras la otra procesión iba por dentro. "Lo único que va bien es la crisis", apuntaba con sorna el presidente de los contratistas valencianos, Fecoval, Javier Luján. Sin embargo, en los diversos corros de empresarios no se reflejaba la angustia de la situación económica. "Lo que ha ocurrido es como si alguien hubiera gritado ¡fuego! dentro de un teatro", desdramatizaba el empresario Manuel Palma, quien hacía votos por mantener la serenidad y evitar los estragos de la psicosis.

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El rastro del presidente Francisco Camps era imperceptible en la plaza de Manises, a la que, como casi siempre, ni llega retenido por el torbellino de postulantes. Y el Gobierno anduvo desperdigado. Los resultados del sondeo de Metroscopia publicado por EL PAÍS, en los que el PP le sacaría 19 escaños al PSPV en caso de celebrarse ahora las elecciones autonómicas, daban licencia para eso y para más. Ante la sensación de ausencia y dispersión, la estrella del nuevo secretario general de los socialistas valencianos, Jorge Alarte, brilló con luz propia. Todos querían saludar a Alarte, intercambiar impresiones con él.

La mayoría de socialistas decía no haber leído todavía la encuesta, que era una coartada perfecta para evitar su valoración, sin embargo, Alarte cogió el toro por los cuernos. Para él, el sondeo refleja la situación de provisionalidad en la que ha vivido el PSPV en el último año dirigido por una gestora y que el nuevo proyecto de cambio que él representa todavía se encuentra en el punto de partida. En el otro extremo, el secretario general del PP, Ricardo Costa, valoró la encuesta como un reconocimiento al trabajo de Francisco Camps y al PP, "que está defendiendo como única premisa los intereses de los valencianos".

Uno de los efectos reflejados por el sondeo es el bipartidismo en las Cortes Valencianas, lo que según la coordinadora de Esquerra Unida (EU), Glòria Marcos, era la demostración de adónde conducen "los intentos por romper EU". Por su parte, el secretario general del Bloc, Enric Morera, echó balones fuera al asegurar que en la encuesta "se pregunta por Compromís y no por el Bloc". Con todo, reconocía que el sondeo revelaba la existencia de un espacio político entre el PP y el PSPV que supone el 10% de los votantes. "El Bloc, con Iniciativa, tiene una base amplia para responder a esa demanda", aventuró. Por su parte, la portavoz de Compromís, Mònica Oltra, reconoció que su grupo "ha tenido problemas en el inicio de la legislatura" y que con los resultados del sondeo, en el que desaparece del arco parlamentario, los electores estaban mandando el mensaje de que tenían que "hacerlo mejor".

Ya por la tarde y bajo la lluvia, cientos de personas se sumaron a la tradicional manifestación nacionalista del 9 d'Octubre convocada por la Comissió Nou d'Octubre, que recorrió las calles de Valencia bajo el lema Pels nostres drets, pel nostre país. La marcha reivindicativa, en la que participaron 700 personas según la policía y 8.000 según los organizadores, estuvo marcada por la lluvia y el viento que, junto al puente festivo, hizo que la afluencia de gente fuera menos numerosa que en ediciones anteriores. Entre los asistentes, se encontraba la coordinadora de EU, Glòria Marcos, la número dos del Bloc, Pepa Chesa, la ex diputada Isaura Navarro, el secretario general de CC OO, Joan Sifre, el secretario general de Esquerra Republicana de Catalunya, Joan Ridao, o el coordinador de Acció Cultural del País Valencià, Toni Gisbert, entre otros.

Por otro lado, y por primera vez en su reciente historia democrática, el Ayuntamiento de Dénia no realizó ayer la tradicional ofrenda ante la estatua de Jaume I. El nuevo gobierno local surgido de la moción de censura de julio, e integrado por PP, independientes y un tránsfuga ex socialista, prefirió convocar un acto en el Consistorio. El Ayuntamiento de Elche celebró ayer la festividad con el tradicional acto institucional en el que se entregó la Medalla de Plata del Bimil·lenari a las 14 agrupaciones de regantes de la ciudad.

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