CÁMARA OCULTAColumna
i

Los niños de Morelia

Dos semanas después de que explotara una bomba en pleno centro de Morelia -ocho muertos, un centenar de heridos-, la ciudad mexicana recupera su pulso gracias al festival de cine que se viene celebrando todos los años desde hace seis. Muchos jóvenes se agolpan en las taquillas, algunos dan abrazos a desconocidos en señal de paz o regalan globos como prueba de amor (sic). Pena latente, incertidumbre, y determinación de que la vida continúe.

En este contexto arranca la cuarta gira de documentales mexicanos que los actores Diego Luna y Gael García Bernal realizan por 16 ciudades. La titulan Ambulante y, dado el éxito de las giras anteriores, este año van también a otros países. Tienen coraje estos jóvenes, actores estupendos. Ya se oyó a Gael García Bernal protestar por la invasión de Irak desde el escenario en una ceremonia de los Oscar; y a Diego Luna se le conoce igualmente por no tener pelos en la lengua, de lo que ha dado muestra cuando, al anunciar el rodaje de su próxima película como actor, no dudó en reconocer: "con ella regresamos a los vicios del cine mexicano, los chistes malos, la repetición...". Y se quedó tan campante, quizás ante el espanto del productor de la peli.

Pero hay otro cine que no hace chistes malos, especialmente en el género documental del que se ocupan Ambulante y el festival de Morelia, que ha mostrado varios excelentes, uno de ellos, Los que se quedan, sobre las familias de los desesperados que emigran a Estados Unidos en busca de un trabajo con el que alimentar a los suyos. Es un documento desolador. Como lo fue el testimonio de las madres de 456 niños de la Guerra Civil que encontraron refugio precisamente en Morelia. Ellas en España bajo las bombas, y sus hijos en tierras lejanas desconocidas. El documental Los niños de Morelia recogió su sufrimiento. Setenta años después, ya ancianos, aquellos niños aún recuerdan el desarraigo.

"El documental es una manera de vomitar lo que está pasando y los cambios que estamos viviendo", dice Diego Luna. "No hay que ceder el espacio público a la violencia", agrega. Y así, tras el terror del siniestro atentado del 15 de septiembre y la fe en que esa matanza sea la última, el festival de cine de Morelia apoya a estos intrépidos actores, y a través de documentales y películas de ficción refresca la memoria de viejos espantos, mientras alimenta nuevas esperanzas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 09 de octubre de 2008.

Archivado En:

Te puede interesar

Lo más visto en...

Top 50