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La Generalitat hará un inventario y eliminará la simbología franquista

Los símbolos se acompañarán de explicaciones si no se pueden suprimir

Han tenido que pasar 31 años desde las primeras elecciones celebradas tras la dictadura para que una autoridad democrática se atreva a emprender en Cataluña la "eliminación o contextualización" sistemática de la simbología franquista que todavía subsiste en calles y plazas.

La decisión del Gobierno catalán fue anunciada ayer por Joan Boada, secretario general del Departamento de Interior. "Una sociedad democrática como la nuestra es incompatible con los símbolos fascistas enaltecedores de la dictadura", afirmó en la apertura de unas jornadas sobre la situación de las fosas comunes de represaliados durante la dictadura y la simbología franquista.

El primer paso será la elaboración de un inventario de toda la simbología franquista existente en los espacios públicos de Cataluña. Lo realizarán la empresa pública Adigsa y las universidades de Lleida, Girona, Rovira i Virgili y Autónoma de Barcelona. Será dirigido por la historiadora Pilar Mateo, autora del inventario de la simbología franquista en el municipio de Barcelona.

A la vista de este inventario se decidirá en cada caso si se lleva a cabo la pura y simple eliminación de símbolos, cosa relativamente fácil en el caso de nombres de calles o plazas, por ejemplo, o a la colocación de "señales contextualizadoras" en el caso de símbolos cuya supresión puede ser excesivamente costosa o difícil, como puede suceder en el caso de algunos monumentos.

Estas actuaciones se harán en aplicación del artículo 15 de la Ley de Memoria Histórica, aprobada hace casi un año por las Cortes, que insta a las administraciones públicas a tomar medidas para retirar "escudos, insignias, placas y otros objetos o menciones conmemorativas de exaltación, personal o colectiva, de la insurrección militar, de la Guerra Civil y de la represión de la dictadura".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 10 de octubre de 2008