VUELTA RÁPIDAColumna
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Filosofía de un neumático

Llegados a este punto del campeonato y tras el vergonzoso papel que desempeñaron ayer los pilotos de Michelin, se impone alguna medida que permita que las fuerzas se igualen entre los mejores de MotoGP. La posibilidad de que el año que viene todas las motos vayan calzadas con la misma marca de neumáticos crece a cada carrera que pasa. En la reunión que se celebró el sábado, los pilotos ya propusieron esta posibilidad a la organización, que la trasladará a la comisión de grandes premios. A mí se me plantea un dilema. ¿Quiero que esto ocurra? Definitivamente, no. ¿Pero es necesario que sea así? Evidentemente, sí.

El año pasado ya se debatió el tema. Tanto Rossi como Pedrosa y Hayden pidieron competir este año con gomas Bridgestone. De ellos, sólo Valentino se salió con la suya mientras que Honda decidió permanecer un año más con Michelin ofreciéndole al suministrador francés un voto de confianza. Los últimos resultados demuestran que se equivocaron y que Michelin está igual o peor que entonces, cuando Stoner arrasó gracias en gran medida al superior rendimiento de los neumáticos japoneses que calzaba su Ducati. El problema es la falta de memoria de mucha gente. En las tres primeras carreras de este año, en Qatar, Jerez y Portugal, los primeros pilotos de Michelin, Pedrosa y Lorenzo, hicieron carreras magníficas y terminaron delante. Eso llenó de optimismo a todos los aficionados, que pensaron que asistirían a un campeonato muy igualado. Falso. Si uno echa un vistazo a cómo terminaron esas mismas carreras el año pasado, se dará cuenta de que los pilotos Michelin también terminaron delante. El problema para ellos se presentó a raíz de Laguna Seca y se agudizó en las siguientes carreras. Exactamente, lo mismo que ha ocurrido ahora.

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Michelin, el fabricante más laureado de la historia de MotoGP, debe hacer frente a un problema tremendo que afecta a su filosofía a la hora de construir los neumáticos, completamente distinta de la que emplea Bridgestone. El primero siempre había trabajado con un abanico muy amplio de neumáticos muy específicos para cada circuito y condición. Bridgestone, obligado por tener su sede en Japón, lo había hecho con un número más reducido, pero que se adapta mejor a la mayoría de las condiciones. Antes de que el año pasado la organización regulara el número de gomas (17 traseras y 14 delanteras) que los pilotos pueden utilizar durante los grandes premios, Michelin era prácticamente imbatible. En las carreras europeas, sus pilotos se entrenaban el viernes, los datos obtenidos se mandaban a la sede de la marca en Clermont-Ferrand (Francia) y el domingo los motociclistas recibían neumáticos recién hechos y a medida, conocidos como donuts calientes. Pero la nueva norma, que obligó a los pilotos a seleccionar sus neumáticos el jueves, antes de los primeros ensayos, lo alborotó todo y la filosofía que hasta entonces había sido la mejor pasó a ser la menos buena.

Tras el fiasco de la temporada pasada y a pesar de que el número de neumáticos permitidos se ha elevado a 40, parece evidente que Michelin no ha aprendido del error porque, de otra forma, habría tratado de mejorar su rendimiento, a base de entrenamientos, en los circuitos en los que falló entonces.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0017, 17 de agosto de 2008.

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