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PEKÍN 2008 | día 1

China se abre a los Juegos entre tensiones

El deporte rivaliza con la política pese a la tregua diplomática solicitada por Pekín

La política subyuga los Juegos de Pekín, con un Gobierno chino bajo sospecha internacional al que de nada ha servido pregonar una tregua diplomática durante el evento que se inaugura hoy. Las voces contra el asfixiante régimen comunista se multiplican y, por ahora, el deporte ha quedado en un segundo plano.

El abanderado de EE UU será Lopez Lomong, un repatriado sudanés huido de Darfur

Bajo el secretismo habitual chino y con la amenaza de un olimpismo politizado, Pekín se asomará desde hoy al planeta con la inauguración de los Juegos de la 29ª Olimpiada, cuyos organizadores sostienen haberse basado en cuatro principios: "Una Olimpiada abierta, creativa, eficiente, honrada y del pueblo". Justo lo que le demandan desde todas las puntas del Globo. La ceremonia, sobre la que las autoridades locales guardan un mutismo total, marcará la temperatura política del evento, antes de dar paso a la cartelera deportiva del próximo sábado. El Gobierno chino, que tendrá como principales invitados a los presidentes de Estados Unidos y de Francia, George W. Bush y Nicolas Sarkozy, respectivamente, y al primer ministro de Rusia, Vladímir Putin, entre otros muchos dirigentes -con los Príncipes de Asturias como representantes españoles- asegura tener todo controlado, desde un imponente despliegue de seguridad hasta el bombardeo a las nubes con yoduro si fuera necesario alterar la climatología. Lo que no podrá sofocar el Partido son mensajes, más o menos subliminales, en contra de su posición en Tíbet y Sudán y su restricción de los derechos humanos. Al frente, Estados Unidos, cuya delegación desfilará abanderada por el mediofondista Lopez Lomong, un repatriado sudanés que logró huir de los horrores de Darfur. "Que Bush se meta en sus asuntos", respondió ayer Quim Gang, portavoz de Exteriores de Pekín, a la petición del presidente estadounidense, que aterrizará hoy en Pekín, de que "el pueblo chino merece gozar de mayor libertad".

Pese a las proclamas del Comité Olímpico Internacional y todas sus ramificaciones nacionales en contra de que los deportistas lancen misivas políticas, 127 atletas han firmado una carta dirigida al presidente chino, Hu Jintao, reclamando mayores libertades a Pekín. El documento fue colgado en la web de Sportsforpeace, auspiciado por la sección alemana de Amnistía Internacional. Entre los firmantes figuran atletas de élite como el lanzador de disco lituano Virgilijus Alekna, el saltador de longitud panameño Irving Saladino, la saltadora de altura croata Blanca Vlasic y el récordman mundial de 110 metros vallas, el cubano Dyron Robles, gran rival del icono chino, Liu Xiang, actual campeón olímpico. Ningún español suscribió el manifiesto, de acuerdo a las peticiones de los dirigentes españoles, que se han encargado de subrayar que la Carta Olímpica prohíbe cualquier declaración política. Ayer mismo, He Depu, un disidente chino que lleva ocho años en prisión, divulgó una carta remitida al presidente del COI, Jacques Rogge, en la que le solicita que le visite en su celda para comprobar en directo los métodos del régimen comunista.

China ha preparado la primera cita olímpica con sigilo total. Nadie sabe qué ha proyectado para la ceremonia el director de cine local Zhang Yimou, ni quién será el encargado de encender el pebetero del futurista estadio olímpico, el Nido. El abanico de rumores va de He Zhenliang, un veterano miembro del COI de 79 años que resultó decisivo en la elección de la capital china como sede olímpica, a Li Ning, el soberbio gimnasta chino que en Los Ángeles 84 -la primera participación china como equipo- consiguió seis medallas, sin olvidar al primer ministro, Wen Jibao, o a un superviviente del terremoto que el pasado mes de mayo devastó al provincia de Sichuan. Todo se aclarará a las 8.08 horas de hoy día 8 del 8º mes de 2008 y ante 80.000 personas. No parece necesario precisar cuál es el número de la suerte en China.

En total desfilarán 205 países, más de los que congrega la ONU, y un total de 11.128 atletas. España, que presenta a 287 deportistas, partirá, con David Cal, doble medallista en Atenas, a la cabeza, en el puesto 75, entre Armenia e Islas Bermudas. Nunca antes España ha despertado mayor interés internacional. El deporte español vivé un éxtasis sin precedentes, y su explosión ha despertado la curiosidad del globo. Alberto Contador, Alejandro Valverde, Óscar Freire y Carlos Sastre tienen en las próximas horas la primera gran oportunidad de estrenar el medallero de un país que tiene como referencia la cosecha de 1992 en Barcelona: 22 medallas. "A por ellos, es vuestra hora", arengó ayer el Príncipe de Asturias a los deportistas españoles que masivamente acudieron al estreno de la Casa de España en Pekín, cercana a Tiananmen. Junto a don Felipe y su esposa, doña Letizia, comparecieron los ministros de Asuntos Exteriores e Industria, Miguel Ángel Moratinos y Miguel Sebastián, respectivamente, que por la mañana llegaron tarde al izado de la bandera en la Villa Olímpica. España siente que es su momento deportivo, como China debe entender que es su momento político. Esta vez el deporte rivaliza con la política. Pekín tiene la respuesta.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 8 de agosto de 2008