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37º Congreso del PSOE

El presidente acusa al PP de regodearse en "las serias dificultades económicas"

El líder de los socialistas pide responsabilidad a sindicatos y empresarios

"¿Que si hemos hablado de la situación económica de España? No hemos hecho otra cosa". Esta es la respuesta que dio el vicepresidente del Gobierno de Andalucía, José Antonio Griñán, cuando se le preguntó si en la ponencia del 37º congreso del PSOE que dirigió sobre "Globalización y Economía", además de en los problemas mundiales, se habían centrado en los problemas de España. Sí, en este congreso se ha hablado con profusión de la crisis económica aunque la palabra no se ha pronunciado. Cuáles son las causas y qué se puede hacer desde una perspectiva "socialdemócrata", fue objeto de debate interno con la convicción generalizada de que lo peor aún está por llegar.

Y a los problemas económicos dedicó ayer José Luis Rodríguez Zapatero más de la mitad de su discurso y se notó un ligero cambio, cada vez con menos paños calientes, aunque, eso sí, huye despavorido de dar imagen de debilidad o abatimiento. "Hay quien nos acusa, y a mí en particular, de que nos negamos a ver la realidad; de que no reconocemos la magnitud de las dificultades económicas por las que estamos atravesando. Y no es cierto". Ahora bien, que nadie cuente con él para "alimentar la preocupación o el desánimo". Y sí pueden contar con él para poner en valor toda la capacidad que tiene este país. "Hay quien quiere regodearse en los problemas; yo no".

En ese contexto, Zapatero agradeció "la responsabilidad" que están mostrando los sindicatos y los empresarios. Sin mover un músculo le escucharon los secretarios generales de UGT y CC OO, Cándido Méndez y José María Fidalgo, así como el presidente de la CEOE, Gerardo Díaz Ferrán, que también aceptó la invitación a la clausura del congreso del partido que gobierna.

"No faltan quienes se dejan llevar por el fatalismo histórico, que dudan de nuestras posibilidades y también quienes confían en que las cosas se tuerzan para llegar al poder". En todo momento, el líder socialista, con lenguaje de presidente del Gobierno en muchos de los apartados de su discurso, trató de imbuir confianza a sus delegados, procedentes de toda España, porque eso es lo que se espera de este partido. Pero claro que hay problemas, reiteró Zapatero. "Estamos en serias dificultades tanto en la economía internacional como en la española; vamos a pasar unos meses complicados pero vamos a superar las dificultades económicas", dijo mirando al vicepresidente económico, Pedro Solbes, a quien mencionó. Y, como ya ocurrió durante la campaña electoral, el auditorio socialista le deparó un fuerte aplauso, quizá para imbuirle la expresión de apoyo. No olvidó Zapatero citar también a la vicepresidenta primera, Maria Teresa Fernández de la Vega, en el recordatorio de que ambos siguen siendo los puntales de su Gobierno.

"Vamos a superar las dificultades con medidas destinadas a atender a quienes más sufren la situación que atravesamos, y lo vamos a hacer con reformas decididas que aceleren el cambio de nuestro modelo productivo, invirtiendo a un fuerte ritmo en infraestructuras y en innovación". Y reiteró que mantendrá sus compromisos sociales. "Ahora son más valiosos que nunca, cuando la situación general puede ser adversa".

En este congreso se ha consagrado el compromiso del PSOE de atender a los más necesitados por los efectos de la desaceleración de la economía. Esta era la principal preocupación de los socialistas y por eso se cambió sustancialmente el desarrollo del concepto flexiguridad, adoptado en la estrategia europea de empleo. Se trata de combinar la flexibilidad en la contratación y el despido con medidas de protección.

Los socialistas acogieron con gran inquietud la primera parte y, al final, quedó en el compromiso de que las empresas no podrán actuar unilateralmente sino que cualquier medida debe someterse a la negociación y al diálogo social. En el congreso se abogó por terminar con las "prejubilaciones" porque "ponen en riesgo las pensiones y desperdician un gran capital en conocimiento y experiencia". Todo un paquete de medidas de protección y la subida de las pensiones son textos aprobados en este cónclave socialista, en el que Zapatero proclamó ante los suyos: "Claro que hay política económica de derechas y de izquierdas".

Todas las lenguas

Los militantes catalanes, valencianos, gallegos y vascos regresaron ayer a sus comunidades autónomas reconfortados por encontrar en el 37º congreso del PSOE el máximo afecto y reconocimiento a sus lenguas. El presidente del congreso, Guillermo Fernández Vara, presidente de la Junta de Extremadura, inauguró y clausuró el cónclave socialista con una salutación en todas las lenguas cooficiales de España. "Gallegos, vascos, valencianos, catalanes, ciudadanos de Baleares, somos lo que somos porque nos respetamos; nos lo hacéis saber en vuestras lenguas y también en la que es vuestra y nuestra, el castellano", dijo después Zapatero. Pero el presidente del gobierno sí sabe que el uso del castellano va a ser objeto de ataque a su política. "Quienes os quieren excluir, excluyen a media España. No está en condiciones de gobernar quien no entienda esta realidad", sentenció.

Ya como presidente del gobierno se comprometió a que las resoluciones aprobadas en este congreso tendrán plasmación legal, sin decir fechas. El voto para los inmigrantes en elecciones municipales; la regulación clara sobre los cuidados paliativos y los primeros pasos hacia la eutanasia, una ley de plazos del aborto y ahondar en la laicidad del Estado, serán asuntos que pasarán por el Parlamento de la mano del PSOE.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 7 de julio de 2008

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