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Interior obtendrá cerca de 70 millones con la cárcel de Carabanchel

El dinero de la subasta para construir 650 casas se reinvertirá en otras prisiones

La cárcel de Carabanchel, en pie desde 1940, desaparecerá para siempre el próximo mes de octubre. Sus galerías en bóveda se desplomarán y en la enorme parcela que ocupa, 172.165 metros cuadrados, crecerán 650 pisos, un hospital, zonas verdes y oficinas del Estado. El alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, y el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, escenificaron ayer con un apretón de manos la firma del protocolo, paso previo al convenio definitivo, que convertirá en realidad el proyecto.

La prisión, construida en 1940, será demolida el próximo octubre

Las casas proyectadas se distribuirán en una superficie de 68.746 metros cuadrados. El 30% se destinará a vivienda protegida. De los restantes, Interior se embolsará el 90% y cederá el 10% de la edificabilidad al Consistorio. En total, el valor de mercado -excluyendo los metros protegidos, que apenas dejan margen de beneficio- se aproxima a los 70 millones de euros, calculando que el valor del metro cuadrado en la zona es de unos 1.400 euros. La propiedad del suelo será de la compañía estatal Sociedad de Infraestructuras y Equipamientos Penitenciarios, que sacará a subasta pública el solar.

El dinero obtenido de la venta se dedicará en su totalidad a la construcción de otras prisiones. "Una parte será para la de Estremera, pero costará mucho más, cerca de 100 millones".

El plan cuenta con la oposición de algunas de las asociaciones de vecinos de Latina, Aluche y Carabanchel Alto, apoyadas por el grupo municipal de Izquierda Unida. En su opinión, sobran las viviendas en la zona. Todo debería ser para equipamientos públicos, argumentan, justificando así sus protestas frente al ministerio en el acto institucional de ayer.

Julián Rebollo, portavoz de la agrupación vecinal de Aluche, fue especialmente claro a la hora de mostrar su rechazo: "Nos pondremos delante de las máquinas cuando quieran derribar la cárcel. Hemos sufrido mucho con esa puta cárcel y no se puede derribar totalmente". Su propuesta es que la cúpula central de la prisión se convierta en un centro para la memoria histórica. El proyecto no contempla esta concesión, pero sí un monolito conmemorativo.

Un valor sentimental que los firmantes del protocolo han resaltado. Ministro y alcalde se han referido al valor "simbólico" de este acuerdo, que supondrá la desaparición física de uno de los baluartes de la represión franquista, en el que Rubalcaba ha recordado que estuvo preso el padre de Ruiz-Gallardón y que él mismo corrió ante la policía "unas cuantas veces reivindicando la libertad de los que estaban allí dentro".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 17 de junio de 2008