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Reportaje:

"¡Estoy harto de Francisco Ayala!"

El centenario autor inaugura con ironía en Granada un festival Hay volcado en los países árabes

Con sus 102 años, que lleva de manera impecable, Francisco Ayala fue el encargado ayer de abrir en Granada el Hay Festival Alhambra. Cuando debería estar ya "olvidado" y "sepultado", dijo, resulta que lo que toca es "volver a tu tierra" después de "tantas alternativas vitales" y comprobar que hay mucha gente que "quiere ver si uno aún vive y alienta". Se refirió al "prodigio de la vejez que no se acaba" y confesó el mayor de los agradecimientos ("¿Me voy a poner a llorar? No").

Murid Barguti: "Los palestinos sólo estamos presentes rodeados de sangre"

La cita era para presentar el cuarto volumen de sus Obras completas (Galaxia Gutenberg / Círculo de Lectores), que reúne en sus más de 1.200 páginas su Tratado de sociología y su Introducción a las ciencias sociales, dos títulos escritos en su largo exilio. Lo acompañaron Carolyn Richmond, su mujer y editora de este ambicioso proyecto (con Antoni Munné), y los periodistas Emma Rodríguez, Fernando R. Lafuente y Juan Cruz.

Por la tarde, el festival abrió ya sus puertas para que circularan las propuestas que proceden de los países árabes (hilo conductor de esta convocatoria). Mientras la mayoría de las películas que se proyectaron en el ciclo de cine reflejaban los problemas que surgen entre los inmigrantes que llegan a Europa (a Manchester, Múnich, Colonia, una ciudad de Holanda...), el poeta y escritor palestino Murid Barguti fue muy claro: "Sólo estamos presentes rodeados de sangre". Criticaba así la simplificación a la que están condenados los palestinos, que sólo aparecen como víctimas o verdugos pero de los que se desconoce su vida corriente, sus amores, dudas, mentiras, sus pequeños éxitos y fracasos. Las cosas de cualquier pueblo.

Autor de una docena de libros de poesía y conocido por su libro de memorias He visto Ramala (Ediciones del Oriente y el Mediterráneo), Barguti echó pestes de los acuerdos de Oslo ("La división entre los palestinos es el resultado de la muerte del proceso de paz") y, cuando fue preguntado por las inmolaciones de algunos de sus compatriotas, fue rotundo: "Centrarnos en los errores de las víctimas es aplazar la posibilidad de la paz".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 4 de abril de 2008