Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra
ELECCIONES 2008 | El primer cara a cara

El PP, convencido del éxito, rebate las encuestas "sesgadas por los nacionalistas"

Los populares creen que en el peor de los casos un empate sería una victoria

Cuando un aspirante logra poner en apuros al campeón vigente, aunque el combate acabe en tablas, el vencedor es el aspirante. Esta teoría se instalaba ayer entre los dirigentes populares más moderados. Los más optimistas, la mayoría, estaban convencidos de que Mariano Rajoy ganó claramente el debate porque, sobre todo en la parte económica, habló de una forma más entendible, de los problemas reales, mientras el presidente se perdía en grandes cifras macroeconómicas.

Muchos dirigentes celebraron anoche como un gran éxito un debate que suponía un riesgo máximo para Rajoy sobre todo porque Zapatero, según reconocen los populares, es "más televisivo".

Rajoy estuvo, según los suyos, cómodo, con los temas aprendidos, un lenguaje más fácil de entender y sobre todo centrado en denunciar las "mentiras" de Zapatero sin que éste le rebatiera sus acusaciones.

Los dirigentes del PP consultados anoche estaban convencidos de que, pasara lo que pasara, las encuestas no les favorecerían. De hecho, ya se habían puesto la venda antes que la herida tras el fracaso de Manuel Pizarro frente a Pedro Solbes en Antena 3. Entonces el resultado fue de 37% a 47% a favor del PSOE. Ayer esa misma encuesta bajaba la diferencia a seis puntos (45,24% de Zapatero frente a 39,3% de Rajoy).

La venda consiste en declarar que este tipo de encuestas están "sesgadas por el voto nacionalista". Lo dijo José María Michavila el viernes y es ya un argumento oficial del PP. En España, insisten los populares, el 80% de la gente vota PSOE o PP. El resto, nacionalistas diversos o IU. Ha quedado en evidencia en esta legislatura que ese 20% es muy anti-PP, un partido que ha estado solo en el Congreso estos cuatro años. Por eso, los populares insisten en que cualquier diferencia menor de 20 puntos no es significativa. A Zapatero, aseguran, le pueden valorar muy bien o dar por ganador muchos nacionalistas, pero ninguno de ellos le va a votar.

Lo único importante el 9 de marzo es quién saca más escaños, y por tanto la única encuesta válida sería una que se hiciera sólo entre votantes del PSOE y el PP, algo imposible. Pero es ahí, entre los posibles socialistas desencantados, donde el PP busca votos o al menos lograr que se queden en casa y no apoyen a Zapatero.

En la sede central de los populares de la calle Génova se respiraba euforia, según comentaron varios de los presentes en la zona de dirección. No tanto por una victoria aplastante de Rajoy, que sólo algunos entusiastas y la versión oficial asumían, sino porque lo que queda claro después del debate, según el primer análisis, es que el PP "está vivo", que tiene serias aspiraciones de ganar las elecciones aunque aún le falte un empujón para ser favorito.

"Seguimos a menos uno después del debate. Es un empate con victoria parcial de Rajoy en lo más serio, economía y área social", señalaba un miembro de la cúpula.

La satisfacción era general por la preparación del debate, al que Rajoy se ha dedicado intensamente desde las Navidades. Lo ha hecho junto a Pedro Arriola, el mago de las encuestas que ya tuvo la confianza de José María Aznar, hasta el punto de que fue uno de los enviados a la reunión con ETA en 1999. Rajoy llegó con él y le eligió para compartir los minutos de la publicidad, una demostración de que es su persona de máxima confianza para este día clave.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 26 de febrero de 2008