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Reportaje:

A trabajar, sin miedo

El archivo del 'caso Leganés' zanja incertidumbres y dudas entre los profesionales de los centros médicos

Han pasado casi tres años desde que el pánico de las sedaciones irregulares cundiera por los pasillos del Severo Ochoa de Leganés, Madrid. Tres años, hasta que se ha archivado el caso, en que los profesionales sanitarios españoles han comentado y especulado cuál sería la suerte del ex jefe de su servicio de Urgencias, Luis Montes. La incertidumbre se ha vivido con distinta intensidad en los hospitales españoles.

En el epicentro de la polémica, Madrid, habrá sin duda un antes y un después del caso Leganés. Una decena de profesionales consultados esta semana relataban la dureza de los últimos años. Todos hablaban de haber sufrido miedo. Pero junto con la sentencia han archivado también el temor. Hoy en día, asegura un médico con muchos años de experiencia en el hospital, los enfermos ya no temen a las urgencias. "Al principio, muchos preguntaban. Ahora sólo sucede con algún paciente singular".

El doctor Francisco Barón, experto en cuidados paliativos y oncólogo en el Hospital Clínico de Santiago, afirma que la turbación se extendió hasta Galicia. Tanto entre los médicos como entre los pacientes. Los enfermos y sus familiares reaccionaron con reticencias hacia estos tratamientos de alivio en situaciones terminales y otros expresaron su temor a que se les negase el derecho a no sufrir en los últimos momentos de su vida. En su caso, la situación se salvó gracias a la guía con la que contaba el Servicio de Oncología de este centro gallego.

Combatir la psicosis

Los facultativos del Clínico compostelano decidieron revisar el documento para combatir la psicosis de Leganés y reducir las dudas. También él cree que ahora, zanjado el asunto en los juzgados, desaparecerá el miedo.

Germá Morlans que lleva 11 años dedicado en exclusiva a este tipo de cuidados y afirma que el caso no ha alterado el sistema en su centro, el Hospital Granollers de Barcelona. Destaca una diferencia fundamental respecto al Severo: "Desde que creamos la unidad, los pacientes que llegan a urgencias y están en fase terminal acceden directamente a la unidad de cuidados paliativos. Los pacientes de urgencias representan el 33% de las personas ingresadas. En Leganés no disponían de esta unidad".

La polémica no ha afectado a Andalucía. Así lo afirma, al menos, el director de una de estas unidades. José Luis Royo, encargado de del servicio de cuidados paliativos en el hospital Virgen Macarena, de Sevilla, señala que no se ha detectado "ninguna clase de miedo por parte del personal encargado" a la hora de aplicar los tratamientos. "Tampoco hemos visto a las familias de los pacientes más reticentes".

Quizá las palabras que mejor resumen el sentir de los médicos españoles son las de la jefa de cuidados paliativos del hospital de Txagorrtxu (Vitoria). Está segura de que el caso Leganés ha servido para profundizar en el tema de la sedación. "Surgieron en diferentes hospitales inquietudes de cómo organizar protocolos que sirvieran a los médicos que no trabajan en cuidados paliativos para tener las ideas más claras sobre la sedación". Para todas las comunidades la sentencia abre una nueva etapa.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 2 de febrero de 2008