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Una multitud celebra la retirada de la demanda contra los Iriondo

El conductor que atropelló a Enaitz cede ante la presión "en aras de su dignidad"

Un juicio de tres minutos puso un primer punto y aparte a los años de sufrimiento de la familia de Enaitz Iriondo, el joven que murió una noche de agosto de 2004 atropellado en La Rioja por Tomás Delgado Bartolomé. Ayer, el conductor retiró la demanda que había interpuesto contra ellos y contra su aseguradora, Winterthur, por los daños ocasionados a su Audi A-8 en aquel accidente. Exigía el pago de 20.000 euros en un caso que ha desatado enorme solidaridad tras ser desvelado. El gran protagonista de la vista, conductor y demandante, estuvo en el edificio del juzgado de Haro (La Rioja), pero no se personó en la vista. Se limitó a mandar el recado con su abogado, Santiago Gimeno García: retiraba la demanda "ante las injurias dirigidas por los medios de comunicación, en aras de su dignidad y de su honor mancillados".

"Ha sido a petición mía", dijo el letrado. "No quise que se presentase en la vista", añadió al explicar el motivo: evitarle un supuesto sufrimiento psicológico causado por el trato que han dado los medios de comunicación al caso. Tanto él como su cliente fueron escoltados por la Guardia Civil hasta la sede judicial.

"La prensa puede decir lo que le da en gana, pero cada uno tendrá que apechugar con su vela", afirmó el letrado de Delgado, que anunció que se querellaría contra varios medios que, según él, han injuriado a su cliente. "Le han llamado asesino y no sé qué más", dijo tras el juicio.Transcurridos tres minutos, la magistrada dio por concluida la sesión y señaló que comunicará por escrito su decisión sobre las costas del proceso judicial.

La vista fue parecida a uno de esos combates de boxeo, más interesantes fuera que dentro del ring. El antes y el después tuvieron más consistencia que el asalto. El antes, por la expectación levantada: cerca de un centenar de periodistas amontonados en la puerta del juzgado y centenares de personas arropando a la familia para que no se sintiese sola. El después, porque los padres de Enaitz y sus allegados vivieron el desistimiento de Delgado como una victoria, mientras miraban incrédulos cómo habitantes anónimos de Haro, de su ciudad, Durango (Vizcaya) e incluso de Santo Domingo de la Calzada (La Rioja), donde reside Delgado, les aplaudían y acompañaban en el sentimiento. En paralelo, los padres de Enaitz atendían a decenas de periodistas.

"Ha sido una decisión prudente y razonable" por parte de Delgado y su abogado, valoró ayer el fiscal de La Rioja, Juan Calparsoro, que también explicó que lo ocurrido en este juicio civil no afecta "para nada" a sus diligencias informativas para intentar reabrir la causa penal contra el hombre que mató a Enaitz Iriondo. Calparsoro anunció también que ha solicitado a la Unidad Central de Reconstrucción de Accidentes de la Guardia Civil de Tráfico, considerada la mejor de España en su especialidad, que investigue el siniestro y contraste con nuevos datos el atestado levantado en su día por la Guardia Civil, cuestionado por la defensa de los Iriondo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 31 de enero de 2008