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Los pioneros de la imagen con mensaje

Un libro repasa el trabajo innovador y modernizador de los precursores del diseño gráfico en España

Comunicar. Ésta es la función primera y primordial del diseño gráfico. Una función que adquiere un componente comercial cuando se empieza a asociar, en el periodo de entreguerras, a la industria como elemento de difusión de un producto mediante la repetición multiplicada de una imagen-mensaje que actúa como puente entre el producto y el comprador. En España, el diseño gráfico comercial nació de forma simultánea al resto de Europa, aunque los pioneros probablemente no eran conscientes de que su trabajo estaba sentando las bases de una nueva profesión.

Existían dos corrientes; la de influencia suiza y la americana

El célebre toro de Osborne, creado en 1956 por el gaditano Manolo Prieto, o el suave y blanco borreguito de Norit, dibujado en 1960 por el catalán Josep Sala Llorens, son dos ejemplos -probablemente los que han logrado un impacto mayor y más duradero en el tiempo- del trabajo realizado por los precursores del grafismo comercial que ahora repasa el libro Pioneros del diseño gráfico en España (Index Book), que acaba de publicar el diseñador madrileño Emilio Gil. Un volumen profusamente ilustrado -reúne más de mil imágenes- que, de 1939 a 1975, recorre el innovador trabajo de los grafistas bajo la dictadura franquista.

Innovar y modernizar fueron las divisas de estos precursores, la trayectoria de 15 de los cuales -Josep Artigas, Alexandre Cirici Pellicer, Amand Domènech, Elías & Santamarina, Jordi Fornas, Fermín Garbayo, Daniel Gil, Ricard Giralt Miracle, Ernest Moradell, Antoni Morillas, Joan Pedragosa, Josep Pla-Narbona, Manolo Prieto, Julián Santamaría y Tomás Vellvé- repasa el libro.

La obra de todos ellos y de muchos otros que no están reseñados en el volumen, aunque sí citados algunos de sus trabajos, inspiró y sirvió de lección a generaciones posteriores de diseñadores gráficos. Los pioneros fueron "los niños de la guerra", como los definió uno de sus integrantes más ilustres, el catalán Alexandre Cirici Pellicer. Un grupo de diseñadores capaz de sobreponerse a las difíciles circunstancias de la posguerra española y al aislamiento internacional para realizar una labor de calidad extraordinaria, un trabajo sorprendentemente moderno, por encima de las modas y tendencias de la época.

En 1966 la revista suiza Graphis, a la sazón una de las publicaciones de referencia del sector del diseño, publicó un extenso artículo sobre el arte publicitario y editorial español. El texto señalaba que el aislamiento de los años de posguerra había provocado un retraso considerable de su arte publicitario en comparación con otros países europeos, aunque reconocía que "el talento no ha faltado nunca y el desarrollo económico de los últimos años ha permitido la eclosión de su arte gráfico".

El de los pioneros no fue un grupo homogéneo. Pronto se establecieron dos corrientes gráficas claramente diferenciadas. Por un lado, la escuela de Barcelona recogía la influencia del grafismo suizo, de ascendencia alemana. El suyo era un diseño que se caracterizaba por su tendencia a informar más que convencer, de mostrar más que provocar, de decir más que sugerir. En el otro extremo, la escuela de Madrid se decantó siempre por la influencia americana, un nuevo grafismo ilustrado alternativo que, en combinación con el arte pop, impulsó la renovación definitiva del cartel en póster. Sin embargo, muchos apostaron por el eclecticismo, característica dominante en el diseño actual.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 11 de noviembre de 2007