El naufragio del 'Prestige' empujó al cambio a la sociedad gallega

Hace cinco años se hundió el buque de la marea negra. Con él se fue a pique un país con fama de sumiso y hoy reivindicativo

La catástrofe que desencadenó el Prestige movilizó a marineros, convocó a voluntarios y despertó en la sociedad gallega un sentimiento de defensa de la tierra. En la ciudadanía que luchó contra el desastre ha anidado la conciencia de salvaguardar la riqueza natural y defender el medioambiente.

La marea negra que empezó a soltar el viejo petrolero el 13 de noviembre de 2002 supuso el principio del fin de aquel Gobierno cuya respuesta fue: "No pasa nada, todo está bajo control". Contra ello, Galicia vivió las mayores manifestaciones de su historia exigiendo responsabilidades a sus gobernantes. El propio Manuel Fraga reconoció recientemente que aquella fue la causa que acabó con sus 16 años de gobierno. "En ello", relata en Final en Fisterra, su libro de memorias, "han intervenido varios factores: el más importante sin duda ha sido el desastre del Prestige"· De las elecciones autonómicas de 2005 nació el Gobierno bipartito de PSOE y BNG.

"La gente le ha perdido el miedo al poder político", afirma Manuel Rivas. Él y Suso de Toro, dos de las caras del movimiento Nunca Maís, defienden que el movimiento que desencadenó aquel naufragio acabó con una Galicia "ahogada", que vivía "con miedo y falta de libertad". Un país en que "nadie se atrevía a disentir porque quien lo hacía era silenciado", señala De Toro.

El cambio que nació entonces es irreversible. "El actual Gobierno gallego tiene problemas inimaginables hace unos años", afirma Xurxo Souto, uno de los portavoces entonces del movimiento de protesta.

"El que siembra vientos recoge tempestades", explica Enrique López Veiga, conselleiro de Pesca cuando el chapapote invadió la costa, quien está seguro de que PSOE y BNG sufrirán una catástrofe similar y entonces tendrán que saborear las decisiones que tuvo que tomar el PP.

"A la Administración se le exige ahora más para que defienda la costa. Y los marineros están más atentos y sensibles a denunciar la contaminación en el mar". Así piensa Evaristo Lareo, presidente de la Federación Galega de Confrarías de Pescadores. Con el Prestige se rompió esa imagen de Gobierno de autoridad y gran prestigio", asegura Francisco Vázquez, ex alcalde de A Coruña, "el único político que acompañó al presidente de la Xunta en aquella crisis", dice de sí mismo.

El cambio en la sociedad gallega, opinan muchos de los protagonistas de la crisis del Prestige, no tiene marcha atrás. Las organizaciones sindicales y políticas se han hecho autónomas y surgen movimientos ciudadanos y asociaciones de todo tipo. No por causalidad, el medioambiente es el principal frente reivindicativo.

Páginas 2 y 3

Marineros recogiendo chapapote junto a las islas Cíes.
Marineros recogiendo chapapote junto a las islas Cíes.ANXO IGLESIAS

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 10 de noviembre de 2007.

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