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Reportaje:

Diana sólo interesa a la prensa

Un mes después de iniciarse la investigación sobre su muerte, la sala de los Reales Tribunales de Justicia de Londres está vacía

Los medios lo plantearon como "el juicio del siglo", aunque es una investigación, no un juicio. El millonario Mohamed al Fayed logró que la decisión final la tome un jurado. El juez Scott Baker ha prometido no dejar ningún aspecto sin analizar. Treinta abogados de primer rango afilan su oratoria y sus minutas. Once miembros del jurado están resignados a consagrar sus vidas al caso durante meses. Y los medios, cebados con goloso material gráfico y testimonios a veces contradictorios, siguen dedicándole gran espacio. Pero algo falla en la investigación que pretende aclarar, 10 años después, la muerte de Diana de Gales, Dodi al Fayed y el chófer de ambos aquella noche, Henry Paul. Al público ya no parece importarle lo que ocurrió entonces.

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La carpa instalada en el patio del victoriano palacio de los Reales Tribunales de Justicia, a las puertas de la City de Londres, está dividida en dos zonas: una para los medios, otra para el público. La de la prensa está más o menos llena, según los días. La del público está, siempre, casi vacía. El primer día sólo se presentaron 10 personas a seguir la investigación por las grandes pantallas que permiten ver lo que ocurre en el tribunal número 73. Hay días en los que no hay absolutamente nadie. Sólo 100 sillas vacías.

¿Está la gente saturada de Diana? Los medios parecen pensar que no. Aunque la investigación rara vez llega ya a la primera página, los periódicos llamados de calidad siguen publicando crónicas casi diarias y los tabloides consiguen transformar en escándalo y primicia cualquier aspecto más o menos escabroso o con apariencia de novedad. Sobre todo, la cosa gráfica.

Pero hay muy pocas novedades hasta ahora. Después de haber sido examinado por los tribunales franceses y de haber sido sometido a un minucioso examen por Scotland Yard, todo lo que se dice parece conocido, aunque a veces quizá no lo sea. Eso permite a la competitiva y poco escrupulosa prensa británica presentar lo viejo como nuevo. Por ejemplo, la foto en la que se ve a Henry Paul y el guardaespaldas Trevor Rees-Jones en el Mercedes que acabaría estrellándose en el túnel del Alma, y a Diana mirando hacia la ventana de atrás, fue ya difundida meses atrás en un reportaje de televisión en el Reino Unido, pero se presentó como novedad mundial, pese a que el mismo juez aclaró que muchas veces se decía que esa foto fue tomada a la entrada del túnel cuando en realidad se hizo en la calle de atrás del hotel Ritz.

La investigación, que empezó el 2 de octubre y en principio debería durar seis meses, parece avanzar con lentitud y acumular cierto retraso. Hasta ahora se ha centrado en el papel jugado por los paparazzi que seguían el coche de la pareja y la posibilidad de que el Mercedes hubiera sido obligado a desviarse de su ruta para entrar en el túnel en el que acabaría estrellándose.

El primer conflicto ha surgido esta semana, al saberse que los fotógrafos franceses no quieren declarar porque no tienen nada que añadir. La justicia británica no tiene poderes para obligarles a hacerlo y la agresividad mostrada hasta ahora por los abogados con algunos testigos no son el mejor acicate para convencerles.

Imagen de Diana de Gales y Dodi al Fayed un día antes del accidente que les causó la muerte.
Imagen de Diana de Gales y Dodi al Fayed un día antes del accidente que les causó la muerte.FRANCE PRESS

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