Los sindicatos rompen el diálogo con Sanidad y se preparan para "tres años de conflicto"

Osakidetza apura la última reunión de la mesa sectorial, a la que sólo acudirán los médicos

El conflicto en la sanidad vasca vuelve a asomarse justo a la vuelta de la esquina, pero en esta ocasión las movilizaciones sindicales pueden recrudecerse bastante con respecto a las que se han vivido de forma intermitente los últimos años. Los sindicatos rompieron ayer de manera definitiva el diálogo con Osakidetza, rechazaron su última oferta y lo van a escenificar negándose a acudir a la mesa sectorial convocada para hoy. Sanidad pretende dar en esta reunión el carpetazo definitivo al convenio para el trienio 2007-2009, sea con el acuerdo de las centrales o sin él.

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El tiempo de la negociación se ha terminado, anunció la pasada semana el director de Recursos Humanos de Osakidetza, José Andrés Blasco, a las centrales, que le han respondido con un plante en toda regla. El Gobierno intenta cerrar cuanto antes el acuerdo de condiciones laborales con los sindicatos para incluirlo en el proyecto de presupuestos para 2008, pero el pacto va a resultar imposible. Ante el ultimátum de Osakidetza, y dado que su última oferta no les convence en absoluto, los sindicatos han optado por no acudir a la mesa sectorial y abocar al sector a "tres largos años de conflicto", en palabras de los representantes de los trabajadores, que ayer comparecienron en Bilbao.

Tal es el plazo que presumiblemente durarán las condiciones de trabajo que aplicará el Servicio Vasco de Salud. Todas las centrales, salvo el Sindicato Médico de Euskadi (SME), mantienen la unidad de acción, algo que no ocurría en el sector desde hace mucho tiempo. Sólo ELA y el Sindicato de Enfermería se han mostrado constantes en sus protestas en los últimos años, mientras que el resto se ha sumado en ocasiones.

Osakidetza mantiene la reunión de la mesa de hoy. "Oficialmente, nadie nos ha llamado para desconvocarla y decir que no va a acudir", aseguró un portavoz de Sanidad. Blasco se encontrará únicamente con el Sindicato Médico, que sólo representa al 10% de la mesa. Se trata de la única central que está dispuesta a suscribir las condiciones, ya que un paquete importante de medidas afecta directamente a los facultativos y fueron previamente consensuadas entre ambas partes en junio para acabar con las movilizaciones y los paros de éstos.

En ese acuerdo por separado con los médicos radica buena parte del malestar de los demás grupos, que lo sienten como un agravio comparativo para el resto de los trabajadores. Las centrales reclaman para toda la plantilla las mismas mejoras laborales e incrementos de sueldos. Osakidetza se ha volcado en ese acuerdo, según el resto de centrales, guiada por la corriente que se ha instalado en la sociedad de que los facultativos suponen un bien escaso, cada vez hay menos y a medio plazo se van a producir déficits importantes en algunas especialidades.

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Encarnación de la Maza, del Sindicato de Enfermería, se quejó de que Osakidetza "ha centrado su atención en los médicos y ha descuidado al resto de la plantilla. Y para que el sistema funcione, todos los trabajadores cuentan". Los 5.500 facultativos de la red pública representan aproximadamente al 20% de la plantilla sanitaria.

Junto con el acuerdo con el Sindicato Médico, Osakidetza ha ofrecido la implantación de la carrera profesional para todos los trabajadores (ahora sólo la tienen médicos y enfermeras). Las centrales consideran que no entra en el fondo de la cuestión, en los males que verdaderamente aquejan al sistema: el envejecimiento de la plantilla y la "elevada" carga de trabajo que sufre y que paulatinamente está deteriorando la calidad asistencial.

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