9 d'octubre

La manifestación nacionalista termina con la quema de imágenes del Rey

Unas 2.500 personas recorren el centro de Valencia en una marcha tensa con incidentes aislados

La tradicional manifestación nacionalista que conmemora la entrada de Jaume I en Valencia, en el año 1238, terminó ayer con la quema de imágenes del rey Juan Carlos, del príncipe Felipe y de Felipe V en el Parterre, bajo la estatua del Conqueridor. Para entonces quedaban unos 300 integrantes de una marcha a la que se sumaron cerca de 2.500 personas. El recorrido empezó en tono festivo y acabó con la tensión habitual: con la policía interponiéndose entre los manifestantes y un reducido grupo de ultras blaveros. Uno de ellos, que se había encadenado a la estatuta de Jaume I, fue detenido.

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La marcha se partió rápidamente en dos partes. En la primera, de carácter institucional, se encontraban los miembros de la Comissió Nou d'Octubre, organizadora de la manifestación. Pudo verse a los líderes de Esquerra Unida, Glòria Marcos, del Bloc, Enric Morera, y del PCPV, Marga Sanz. La portavoz de Compromís en las Cortes, Mónica Oltra, también hizo el recorrido, así como el diputado valenciano de Esquerra Republicana, Agustí Cerdà, entre otros. Una pancarta con la leyenda Defendamos las libertades, ganemos el país, abría la manifestación, que discurrió entre la plaza de San Agustín y el Parterre. Allí, al pie de la estatua ecuestre de Jaime I, Paco Gisbert, de Salvem el Cabanyal, leyó el manifiesto redactado por los organizadores de la marcha.

En la segunda parte de la manifestación, más numerosa que la primera e integrada mayoritariamente por jóvenes, iban las pancartas de las organizaciones independentistas. Había muchas senyeres, muchas banderas independentistas, pocas republicanas y un par de ikurriñas.

Antes de que la manifestación echara a andar, y también a cara descubierta, varios jóvenes prendieron fuego a un muñeco que representaba la figura de un rey de ajedrez y sobre la que se leía: "Escac al rei (jaque al rey)". La acción fue aplaudida por parte de los manifestantes, que corearon consignas antimonárquicas. El diputado de ERC Agustí Cerdà negó que fuera un delito quemar fotos del Rey, pero puntualizó que no es partidario de quemar nada, "sólo las hogueras de Sant Antoni, las de Sant Joan y las fallas".

Al llegar a la mitad del recorrido, en el cruce de las calles de Colón y de Hernán Cortés, varios huevos rellenos de pintura fueron lanzados desde la terraza de una finca sobre la marcha. Un tipo de incidente que no dejó de producirse y que siguió ocurriendo esporádicamente hasta el final de la marcha. En la plaza de los Pinazo, delante de la parada de metro de Colón, se registraron incidentes más graves. Algunos de los manifestantes se encararon con un grupo de blaveros que increpaban a los manifestantes. Ante la ausencia inicial de la policía y los intentos infructuosos de los integrantes del servicio de orden de la marcha para impedir el enfrentamiento, hubo carreras, algunos empujones y golpes que no fueron a más, y que terminaron con la llegada de agentes antidisturbios. La tensión se mantuvo durante media hora en el Parterre. A esas alturas, la mayoría de manifestantes ya se había ido a casa.

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 09 de octubre de 2007.

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