9 d'octubre

Aplausos a la 'senyera' y pitos de 'ultras' a la comitiva oficial

Fue una procesión cívica de la senyera por el centro de Valencia más tranquila que las de otros años, con menos pitos de los habituales grupúsculos de ultraderecha y del anticatalanismo blavero que cierran la marcha. Ésta fue ayer la impresión general de los participantes en la comitiva oficial del acto -concejales, miembros del Consell, diputados autonómicos y nacionales, autoridades policiales y militares, gremios y asociaciones-, que devolvió la senyera al balcón del Consistorio en poco más de hora y media con un portaestandarte -el concejal socialista Vicente González Móstoles- sudado, pero "encantado de la vida".

Miles de personas acompañaron entre aplausos a la senyera en un recorrido más ágil desde que se acortara el año pasado con la supresión de la parada ante el Palau de la Generalitat. Pocos minutos después de arrancar el tradicional paseo, miembros del Grup d'Acció Valencianista (GAV), menos numerosos que otros años, lanzaron sus consignas anticatalanistas y gritos de "traidors" a los políticos. Esta vez no les tiraron pesetas o céntimos; llovieron octavillas contra el supuesto "invasor" catalán. Pero las fuerzas de seguridad impusieron distancia entre la senyera y los grupos blaveros, así como de las banderas de la ultraderecha de España 2000 y Alianza Nacional. En el Parterre, ante la estatua de Jaume I, jóvenes del GAV recurrieron al insulto, pero la gente les hizo callar al sonar el himno valenciano.

Ante el Ayuntamiento, y en el 9 d'Octubre de la Alta Distinción de la Generalitat al Rey, hubo de nuevo silbidos al himno nacional al inicio del acto.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0009, 09 de octubre de 2007.

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