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Digitalizar camino de China

Con un ojo -cada vez más inquieto- en el negocio de la edición digital y otro en el de unos países que por razones económicas o políticas puedan ampliar el mercado del libro, con China como paradigma. Con estos dos temarios arrancó oficialmente ayer la Feria de Francfort.

En la onda de los tiempos, el libro es cada vez menos un tema cultural para convertirse descaradamente en una industria potente del sector del ocio. Y eso implica hablar de negocio y de política. Así se vio en el discurso inaugural del director, Jürgen Boos, que bautizó sin tapujos el evento como "una feria de contenidos porque, en la era de la digitalización, el libro es sólo una manera de transmitirlos". Y tras la cara de estupor del presidente de los editores alemanes, Gottfried Honnefelder, con quien compartía mesa presidencial, añadió que "el libro es un producto no sólo cultural sino también político".

Las dos aseveraciones tienen su traducción en esta edición de la feria: de entre los 2.500 actos que tendrán lugar hasta el próximo domingo, algo más de 70 están dedicados sólo al debate profesional y al análisis de la digitalización, eso sin contar un sinfín de presentaciones. Junto a ello, sólo el tema de los audiolibros (un fenómeno en Alemania, Estados Unidos y los países anglófonos, pero un sonoro desastre en otros, como España) ocupará 40 mesas redondas y debates.

Estrategias

Que ahora esta vertiente se la toma muy en serio el sector editorial lo demuestran dos acontecimientos más: el encuentro hoy, primer día ejecutivo de la feria, entre altos responsables de monstruos editoriales que marcan tendencias, como Penguin, HarperCollins, Random House y Holtzbrinck, para encontrar las mejores estrategias para implantar en los mercados seriamente el negocio de la edición digital; por otro, las reuniones de trabajo de los responsables de derechos de autor y agentes literarios que, bajo el epígrafe La gestión de los derechos digitales, convoca la friolera de 250 participantes de 35 países. "Los editores aún no se han puesto plenamente en Internet y es un error; deberían crear plataformas en la Red que les permitan conducir las ventas online, que no quiere decir hacerlas", aseguró Michael Cader, editor de la electrónica Publishers Lunch.

Ante cerca de 200 periodistas de los 11.000 acreditados, Boos se congratuló del crecimiento de los editores provenientes de Asia, que han dejado el número de expositores este año en 7.448, casi al máximo de la capacidad física de la feria. El subconsciente gremial traicionó a Boos cuando lamentó que Irán, Turquía (la próxima invitada de honor), Cuba, Irán o China (invitada en 2009) sean "mercados donde hay un problema de censura". La clave está, por ejemplo, en los 400 millones de chinos que en menos de tres años serán compradores potenciales de libros, según estudios recientes. O en los 770 millones de personas en el mundo que aún son analfabetos. De ahí los dos foros dedicados a la educación. Y es que Francfort es, ante todo, un encuentro comercial.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 10 de octubre de 2007