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Entrevista:Xabier Agirre | Diputado general de Álava | El futuro de Euskadi

"Poniendo condiciones como el fin de ETA no hubiéramos avanzado desde 1977"

"La primera línea de contacto es con el partido socialista. Va a ser nuestra opción preferente, pero no exclusiva. Puede haber otros acuerdos"

Xabier Agirre ha llevado a su partido, el PNV, a recuperar la Diputación de Álava tras ocho años de gobierno popular. Encabeza el primer tripartito nacionalista de la política vasca (PNV, EA y Aralar).

Pregunta. ¿Comparte la idea de que en Álava los gobiernos forales van de un extremo a otro?

Respuesta. ¿En qué sentido?

P. Del PP a una coalición nacionalista.

"Respeto lo que diga Imaz, pero no es sólo lo que diga una persona relevante de mi partido, sino lo que la Asamblea General acuerde"

"Cuando las propuestas son nacionalistas, se dice que dividen a la sociedad. Cuando vienen del nacionalismo español, entonces no pasa nada"

"La primera línea de contacto es con el partido socialista. Va a ser nuestra opción preferente, pero no exclusiva. Puede haber otros acuerdos"

R. La sociedad alavesa es absolutamente plural. Buena prueba de ello es que los tres grandes partidos estábamos en un pañuelo. El PP nos sacaba 700 votos y el PSE, 500. Eso es reflejo de la pluralidad. Aquí ha habido muchos gobiernos de coalición. Me parecen absolutamente lógicos esos cambios, pero no estamos en el extremo.

P. ¿El PP tampoco lo estaba?

R. Desde luego, no es el espejo en el que me voy a mirar. No vamos a practicar ninguna exclusión y vamos a estar lejos del amiguismo y del clientelismo político a la misma sigla, pero no voy a criticar al Gobierno anterior.

P. ¿Qué le sugiere la palabra "transversalidad"?

R. Si transversalidad quiere decir entendimiento entre distintas sensibilidades políticas, es algo que hacemos desde hace tiempo en el ámbito foral, en el Gobierno vasco y en el Congreso de los Diputados. No hay ningún problema en seguir practicando esa línea de hacer política.

P. ¿Tiene alguna preferencia para llegar a acuerdos?

R. La primera línea de contacto es con el partido socialista. Esa va a ser nuestra opción preferente, pero no exclusiva. Yo no descarto que pueda haber temas puntuales con otras formaciones.

P. ¿Situarle más cerca de Joseba Egibar que de Josu Jon Imaz es un sambenito que le han colgado?

R. Yo siempre digo lo mismo: soy del PNV, y en este partido, como en todos, hay distintas maneras de interpretar la línea política, pero eso es democrático y saludable.

P. A usted no se le ha oído en el debate interno abierto.

R. Yo haré lo que he hecho siempre. Me tocará debatir en mi asamblea municipal y, si me parece pertinente, enmendaré las ponencias y eso irá ascendiendo a la Asamblea Regional y culminará en la general de diciembre. Esas dos personas en las que se visualiza la diferencia de líneas han dicho que las personas no van a ser el problema.

P. ¿Apoyará una ponencia que fije que la consulta propuesta por Ibarretxe debe realizarse en ausencia de violencia?

R. No es que yo lo apruebe, es que eso ya lo ha dicho el lehendakari, pero nos olvidamos de la segunda parte cuando también dice que "sin exclusiones". El problema es que si ETA sigue matando, o mientras la ley de Partidos no se derogue, nunca se podría celebrar la consulta y no podremos avanzar en la normalización. No podemos seguir anclados siempre en esos condicionantes. Con ese precepto, este país no hubiera avanzado desde 1977.

P. Suena a argucia dialéctica. ¿Usted por qué apuesta: consulta sin violencia o sin condiciones?

R. No podemos estar condicionados permanentemente para poder dar pasos en la normalización de este país ni por ETA ni por la ley de Partidos.

P. Imaz defiende dejar de mirar al pasado, cerrar el enfrentamiento que produjeron Lizarra y el frente constitucional y sentar las bases para acuerdos amplios.

R. Yo respeto y me interesa lo que diga Imaz, pero no es sólo lo que diga una persona relevante de mi partido, nada más y nada menos que el presidente, sino lo que la Asamblea General acuerde en diciembre. Eso es lo que nos atañe a todos. Ahí es donde se establecerán las bases políticas y la hoja de ruta para los próximos cuatro años. Yo me debo a eso como afiliado al PNV.

P. ¿Se planteó seriamente tras las elecciones de mayo la posibilidad de llegar a un pacto con los socialistas?

R. Nosotros aportábamos 18 junteros [sumando los 14 peneuvistas, los dos de EA y los dos de EB-Aralar] y el PSE aportaba 14, luego nosotros teníamos la responsabilidad de tener la presidencia, pero eso no lo aceptó el PSE. Confío en la trayectoria de los últimos años en los que hemos apoyado presupuestos del PSOE en el Congreso y el PSE ha apoyado los del Gobierno vasco en el Parlamento.

P. El PSE recalca que propuestas como la consulta del lehendakari "exista o no ETA" bloquean la continuidad de esa colaboración.

R. Es curioso. Siempre se dice que es un problema cuando las propuestas son nacionalistas; se dice que eso divide a la sociedad. Cuando vienen propuestas del nacionalismo español, entonces no pasa nada, como cuando se aprobó la Constitución con el 33%. ¿Eso divide a la sociedad?

P. Vamos muy atrás, ¿no?

R. Todo lo atrás que quiera, pero aquello no dividió a la sociedad y aceptamos las reglas del juego. Con el Estatuto, igual. ¿Por qué cuando se plantean desde el nacionalismo español eso ni enfrenta ni divide? Y, sin embargo, sí divide y enfrenta cuando se hace desde el nacionalismo vasco. No hay que tener miedo a la democracia. Nosotros respetaremos lo que la sociedad decida.

P. Plantearon que el resultado ha de tener más respaldo que el Estatuto de Gernika.

R. Eso fue una afirmación. En fin, no sé si una elucubración, pero a mí también me sorprende ese tema. Yo estoy seguro de que si la respuesta a esa pregunta avalara las tesis del nacionalismo español con el 51% sería suficiente: Sin embargo, si avala las tesis del nacionalismo vasco es poco porque no refleja una parte de la sociedad. Hay que aceptar la democracia.

P. La democracia también articula mayorías cualificadas para ciertas modificaciones legales.

R. Si, claro. Por eso han acogido esas palabras con tanto ardor.

P. ¿No cree que el tripartito vasco está tocado?

R. No. Hemos tenido algún problema con EB, pero nos unen dos principios: la defensa de todos los derechos humanos y el que la sociedad vasca tiene derecho a decidir su futuro.

P. Discrepan en otros asuntos que también construyen país, como la Y ferroviaria.

R. Sabemos que nuestros respectivos programas no pueden desarrollarse al 100%, pero coincidimos en asuntos vertebrales para normalizar este país.

P. Imaz ha criticado la "deslealtad" de EA tras las elecciones por quitarle alcaldías al PNV.

R. Esas actitudes no ayudan nada a que la imagen del tripartito siga gozando de una salud impecable, la imagen, digo. Aquí nuestra idea es transmitir imagen de equipo, no tanto de tripartito.

P. EA ha roto la unidad en el Impuesto de Sociedades.

R. Sí, pero yo me remito al Consejo Vasco de Finanzas, donde se pactó uno igual. Ése es un problema de Guipúzcoa. Los demás estamos perfectamente armonizados. El diputado [general] de Guipúzcoa dijo que hay sistemas para que la presión en Guipúzcoa sea similar.

P. Pero, de hecho, crea ciudadanos con obligaciones diferentes en la misma sociedad.

R. No es deseable la desarmonización, pero no es dramático. También hay tipos diferentes en el Estado y dentro de la Unión Europea.

El nuevo diputado general alavés, el peneuvista Xabier Agirre (Vitoria, 1951), se define como un hombre de partido que, más allá del debate de nombres, resalta la importancia de las ponencias que definen la línea estratégica. Presidente del Gobieno foral pese a quedar tercero en las elecciones del 27-M, defiende el tripartito vasco a capa y espada y cree que la consulta popular que postula el lehendakari no puede estar condicionada "ni por ETA ni por la ley de Partidos".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 9 de septiembre de 2007