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Reportaje:

Trigo a precio de oro

Los cereales se han convertido en las materias primas más rentables en los mercados financieros del mundo

Las materias primas para la alimentación humana y animal, soja, maíz, cebada y especialmente el trigo, se han convertido este año en uno de los productos más rentables en los mercados financieros internacionales. Los precios de los contratos de futuros sobre el cereal se han disparado hasta marcar esta semana referencias superiores a los 286 euros por tonelada de trigo, prácticamente el doble que hace un año. Esta subida histórica de las cotizaciones, ha desatado la alarma en los países consumidores de estas materias primas y sobre todo en países como España donde más del 30% de los piensos para la cabaña ganadera dependen de las importaciones. Por otra parte, la subida del trigo amenaza con fuertes subidas de precios en productos básicos como pan y pastas. Los ganaderos han pedido medidas para superar la crisis.

La subida del cereal puede suponer el desmantelamiento de parte de la cabaña ganadera y conllevar subidas de precios de productos básicos

Más allá de las previsiones más optimistas de los agricultores o de los peores augurios de los ganaderos a inicios de campaña el pasado mes de julio, los precios de los cereales en España se han disparado en las últimas fechas hasta cifras históricas con más de 0,25 euros kilo para trigos duros, 0,22 euros para trigos blandos o maíz y 0,19 euros para la cebada. Los precios en el mercado interior se quedan viejos de un día para otro, lo que impulsa a los productores a retener la mercancía a la espera de mayores subidas.

Este comportamiento de los mercados con precios elevados y mayor dependencia exterior arrojaría serias dudas sobre la línea seguida por Bruselas en la Política Agrícola Común de laminar sectores para reducir gastos y eliminar los mecanismos de compras en intervención para evitar excedentes en la confianza de que ese déficit se podría cubrir con importaciones a precios baratos.

En medios ganaderos se teme el desmantelamiento de la cabaña y la destrucción del tejido económico en el campo por la subida de los piensos en una media superior al 30% ante la imposibilidad de repercutir esos costes en los precios de sus productos como carnes o huevos.

Razones variadas

Según los datos manejados por la Administración, los operadores comerciales y los propios productores no hay una razón única y clara para explicar la actual escalada de los precios. Desde la perspectiva de la oferta, no sobra materia prima, pero tampoco falta.

En el escenario mundial, las previsiones de cosecha de unos 1.650 millones de toneladas suponen una línea de estabilidad cada vez más ajustada a una demanda en aumento consecuencia de un mayor consumo por parte de países asiáticos o del norte de África. Ello se va a traducir, según datos de la FAO, en un final de campaña con sólo 236 millones de toneladas de existencias, la cifra más baja de los últimos tiempos.

En la UE, la cosecha prevista de unos 260 millones de toneladas se sitúa igualmente en cifras medias, pero con el agravante de que las existencias pasaron en la última campaña de 14 a solamente 2,5 millones de toneladas de maíz en su mayor parte procedente de Hungría.

En España, la cosecha superará los 23,5 millones de toneladas, una de las más altas de la última década. Sin embargo, la existencia de una buena cosecha no es una razón objetiva para que bajen los precios. España ha desarrollado en los últimos años una potente ganadería intensiva, fundamentalmente en avicultura y porcino, y ello supone una fuerte dependencia de las importaciones con unas compras en el exterior cada campaña cercanas a los 10 millones de toneladas. En 2005, con una cosecha de las más bajas de la década, los precios se hundieron por el flujo de las importaciones.

A favor de la subida de los precios ha jugado igualmente la entrada de fondos de inversión en materias primas agrícolas, así como el incremento de los costes de los fletes y la paralización de los mercados al retener la mercancía la producción.

En relación con las razones que han desatado esta crisis, Administración y sector coinciden en señalar la escasa incidencia en este momento de los biocombustibles en el seno comunitario. En la UE, en la actualidad, el destino de cereales para ese fin no llega al 5% y en España el porcentaje es inferior al 2%, aunque no se puede dejar a un lado el mayor uso que se hace en otros países como Estados Unidos. A las empresas del sector no les salen las cifras a los precios actuales del cereal, mientras en medios agrarios se achacan las acusaciones contra los biocombustibles a intereses de las grandes petroleras en contra del desarrollo de estos combustibles.

Amenaza de crisis ganadera

El efecto inmediato de la subida de los precios de los cereales se ha traducido ya en una subida media de los precios de los piensos del 30% con el consiguiente incremento en los costes de producción ganadera. A corto y medio plazo el impacto de la subida se traducirá en una reducción de las cabañas, un recorte de la oferta de carnes, subida de precios y una mayor dependencia de las importaciones.

En el porcino, el aumento de costes ha pasado de 1 a 1,10 euros kilo frente a un mercado en las últimas semanas de 1,05 euros. El mercado de lechones se halla hundido. El sector teme el abandono a del 30%

En el vacuno, la sectorial Asoprovac estima el incremento de costes en un 30%, mientras los precios de la carne han seguido una línea a la baja. La cabaña sigue en descenso.

En pollos, la asociación sectorial estima que los costes de producción han pasado de 0,80 a casi un euro por kilo. El precio del mercado en agosto fue de 1,25 euros kilo. Si bajan los precios, el sector es uno de los que tiene más facilidad para abandonar temporalmente al tener ciclos de producción de cincuenta días.

En huevos, el ajuste de los censos por el incremento de los precios del pienso ya se ha traducido en una reducción de la oferta y subida de los precios.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 9 de septiembre de 2007