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Crónica:Fútbol | Fase clasificatoria para la Eurocopa de 2008

Otra vez Iniesta

El centrocampista salva a España ante Islandia en un partido que se le complicó por la tempranera expulsión de Alonso

España no supo gestionar un partido que se le presentó en buen momento para dar el zarpazo en la clasificación. Metido en el atolladero de un campo pequeño y barrido por la lluvia y el viento, el equipo sufrió la clase de contingencias que envalentonan a los adversarios resistentes. Islandia supo administrar sus recursos con sabiduría. Cedió el control del juego y se parapetó en su área a la espera del contragolpe. Casi consigue llevarse los tres puntos gracias a esa táctica básica. Los españoles no estuvieron lúcidos. Sólo una intervención de Iniesta, ya al final, les permitió salir airosos.

ISLANDIA 1 - ESPAÑA 1

Islandia: Arason; Kristjan Sigurdsson, Ragnar Sigurdsson, Ingimarsson, Hreidarsson; Steinsson, Arnason, Vidarsson (Skulasson, m.68), Hallfredsson; Gudjonsson (Adalsteinsson, m. 79); y Thorvaldsson (Bjornsson, m. 88).

España: Casillas; Sergio Ramos, Marchena, Juanito, Pernía (Albelda, m. 26); Joaquín (Luis García, m. 68), Xabi Alonso, Xavi, Silva; Fernando Torres (Iniesta, m. 57) y Villa.

Goles: 1-0. M. 40. Hallfredsson, de cabeza. 1-1. M. 86. Iniesta, tras jugada de Villa y Luis García.

Árbitro: Wolfgang Stark (Alemania). Expulsó a Xabi Alonso (m. 19). Amonestó a Ragnar Sigurdsson, Gudjonsson y Pernía.

Unos 8.000 espectadores en el estadio Laugardalsvöllur.

El árbitro decidió expulsar a Xabi Alonso por un supuesto pisotón a Gudjonsson. No fue una acción clara. La jugada pasó de largo frente al área de Islandia, por donde más se acumulaban los hombres. Gudjonsson quedó tendido. Alonso se marchó sin protestar. Aturdido. El suyo es un caso para los psicólogos. O para los parapsicólogos. Es un jugador notable, sereno y regular. Así fue en la Real Sociedad y así es en el Liverpool, en el que su aclimatación a situaciones extrañas ha sido siempre sencilla. En la selección, sin embargo, algo le impide establecerse. Parece bajo presión. Inseguro. Propenso a cometer errores como el de Belfast o el de ayer. Errores que comprometen partidos aparentemente ligeros.

Luis Aragonés se vio obligado a cambiar de plan. La emergencia no alteró su apuesta por predisponer al equipo al ataque. En su intento por tener la pelota, optó por quitar a Pernía y meter a Albelda. Dio espesor al centro del campo y mantuvo a los extremos activos. Pero el efecto fue el mismo. España jugó mal con once y con diez. Es difícil jugar bien cuando la defensa tiembla ante cualquiera. No hay delantero cómodo para los centrales. Sufrieron ante Healy, en Belfast, y ayer Thorvaldsson les tendió siempre la misma emboscada. Nunca le vieron venir. Cualquier acción parece sorprenderles desprevenidos. Por más que el seleccionador les ha buscado la vuelta, no da con una pareja capaz de garantizar los servicios mínimos. Pablo tiene pinta de causa perdida. Juanito hace tiempo que no sintoniza. Marchena nunca será una referencia en el Valencia y mucho menos en la selección. La necesidad de renovar la línea es más urgente que nunca. Antes de viajar a Islandia, Luis pensaba en Albiol para el futuro. Pero los plazos de reflexión se acortan. Al seleccionador le ha llegado la hora de actuar.

A Islandia le bastó con formar a nueve jugadores por detrás de la pelota. El área de Arason fue una romería. Una muchedumbre de tipos que recuperaban balones y atacaban buscando la falta, el córner, o el centro. Gudjonsson, el conductor del juego, no tardó en celebrar con sus compañeros un descubrimiento que les abría las puertas del partido. España padecía con cualquier balón bombeado. Cualquier pelota que sobrevolara el área de Casillas terminaba en remate islandés. El portero hizo lo que pudo. Sus centrales nunca dominaron la situación.

Vulnerable al juego directo, a la selección sólo le quedó tener la posesión y hostigar al rival con el balón al pie. No lo consiguió. A Islandia tampoco le importó ceder terreno. Ausente Alonso, en la segunda parte España no encontró quién cogiera el hilo del partido. Xavi intentó ejercer de enganche, pero no acertó en el último pase. La superpoblación en el último tercio del campo entorpeció su empeño. Islandia dio la sensación de no sentirse amenazada. Ni siquiera cuando España se lanzó a la carga con todos sus recursos, arriesgándose a los contragolpes. Subieron los dos laterales, los extremos y los puntas. Todos se fueron arriba a unirse a la multitud de islandeses. Era lo que estaba esperando el astuto Gudjonsson. El contraataque. Rápido. Tres contra tres. Centro a la olla y cabezazo de Hallfredsson. Fue un gol anunciado.

El ingreso de Iniesta tuvo un efecto alentador. Hasta entonces los delanteros islandeses habían puesto a prueba el coraje de Casillas en dos intervenciones imprescindibles. Pero hacia el final del partido dieron señales de agotamiento. El mediapunta del Barcelona aprovechó la concesión con lo de siempre: un ejercicio de velocidad y precisión en el pase. El chico ejerció de 10. Era lo que necesitaba Xavi. Y Villa. La conexión entre los tres fue inmediata. El empate fue posible gracias a una de sus combinaciones. Otra vez Iniesta se ocupó de dar el toque final. Como en Mallorca. El pequeño manchego aportó el detalle fundamental para mantener a España en la lucha por la clasificación para la Eurocopa.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 9 de septiembre de 2007