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Regàs deja la Biblioteca Nacional al sentirse descalificada por el ministro

La escritora afirma que César Antonio Molina le dijo el pasado viernes que "no había hecho nada durante más de tres años" - "No tiene ningún sentido que continúe"

Rosa Regàs, directora de la Biblioteca Nacional, presentó ayer su "dimisión irrevocable" en una carta que remitió a las nueve de la mañana al ministro de Cultura, César Antonio Molina. "El pasado viernes fui convocada por primera vez por el ministro para informar de la desaparición de dos mapamundis de la Biblioteca", explicó ayer la escritora catalana durante una conversación telefónica, "y al terminar de hablar de este asunto hizo una valoración muy negativa de mi gestión, comentando que durante más de tres años no había hecho nada".

"No tiene ningún sentido que continúe si no cuento con la confianza del ministro", comentó después Regàs, cuya gestión al frente de la Biblioteca Nacional ha sido cuestionada muchas veces. El ministro de Cultura se negó ayer a hacer ninguna valoración sobre la dimisión de la escritora catalana. Es evidente, en cualquier caso, que la desaparición de los dos mapamundis de sendos incunables de la Cosmografía de Ptolomeo de 1482, que sólo pueden consultar los investigadores en la Sala Cervantes de la Biblioteca, ha sido el desencadenante de la crisis actual. Rosa Regàs admite haber sabido el pasado jueves que los mapas "no estaban" -pero que se ignora "desde cuándo no están"- y que, tras realizar la investigación interna pertinente, informó del robo ese mismo día por la noche a la subsecretaria del ministerio. Ahora, la investigación está en manos de la Guardia Civil.

Luis Racionero, ex director de la Biblioteca, salió ayer en defensa de Regàs comentando que durante su gestión no hubo ningún robo, pero que "eso es sólo cuestión de suerte y no depende de la persona que esté al frente de la dirección de esta institución".

Las críticas a Rosa Regàs vienen de lejos y su verbo incendiario ha contribuido muchas veces a inflamarlas aún más. En noviembre pasado tuvo que comparecer en la Comisión de Cultura del Congreso, a petición del Partido Popular, para informar de algunas cuestiones que comenzaban a ser entonces polémicas, como el nombramiento de cuatro gerentes distintos desde su llegada al cargo en mayo de 2004 y la envergadura de los gastos de representación de la institución.

El 13 de diciembre de ese mismo año, sin embargo, el Real Patronato de la Biblioteca Nacional presentó un balance de la gestión y de los avances de su Plan Estratégico 2006-2008 y, una vez que sus miembros lo acordaran "por unanimidad", felicitó a la directora y a su equipo por la gestión realizada.

En la carta que ha dirigido al ministro, Rosa Regàs explicó que defiende los siguientes resultados esenciales obtenidos durante su mandato: "La puesta en marcha de un ambicioso proyecto de digitalización y difusión de sus fondos" (es la llamada Biblioteca Digital Hispánica, cuya primera realización ha sido la Hemeroteca Digital, que permite consultar más de 500.000 páginas de colecciones completas de prensa histórica y revistas ilustradas de los siglos XVIII y XIX), "la puesta en marcha de un sistema automatizado global que permitirá identificar todos los fondos que conserva la Biblioteca" (y facilitar su consulta ofreciendo una amplia gama de servicios en línea), "el aumento de los usuarios que utilizan los servicios de la cabecera del sistema bibliotecario español" y "la renovación y mejora de su página web" (ha triplicado el número de visitantes), "la apertura del nuevo Museo de la Biblioteca" y "el desarrollo de un amplio programa cultural", y "la racionalización del organigrama" de la institución, que ha permitido el incremento de la plantilla, la mejora de las retribuciones de todo el personal y la creación de nuevos servicios y áreas "para afrontar las nuevas tareas que exige la sociedad del conocimiento actualmente".

Nuevos tiempos, nuevos nombres

El próximo viernes, César Antonio Molina llevará al Consejo de Ministros la dimisión presentada ayer por la escritora Rosa Regás. "Cada cual crea su equipo a su medida", comentó ayer la todavía directora de la Biblioteca Nacional, "y del mismo modo que yo prescindí de parte de la gente que había heredado, así también ha hecho el nuevo ministro desde que tomó posesión del cargo".

Sobre las diferencias entre el nuevo ministro y la directora se ha especulado mucho. De hecho, Regás no asistió a su toma de posesión, lo que se interpretó como un síntoma de la distancia que existía entre ambos. "Estaba de vacaciones y a cargo de mis 17 nietos, no encontré quién se ocupará de ellos", explica Rosa Regás al respecto.

Sí asistió a la toma de posesión de los primeros nombramientos del nuevo ministro. Durante su primer mes de gestión, Molina sustituyó al subsecretario del departamento -salió Antonio Hidalgo y entró María Luisa Carrión- y a los responsables del Instituto de las Artes Escénicas y de la Música (INAEM) -Juan Carlos Marset, hasta entonces delegado municipal de Cultura del Ayuntamiento de Sevilla, ocupó el lugar de José Antonio Campos- y de Bellas Artes y Bienes Culturales -José Jiménez, que vino de la dirección del Instituto Cervantes de París, remplazó a Julián Martínez-.

Otro de los nombramientos que se ha producido durante el periodo de César Antonio Molina al frente del Ministerio de Cultura ha sido el del empresario Plácido Arango como presidente del Real Patronato del Museo del Prado tras la muerte de Rodrigo Uría. La propuesta fue del ministro y el nuevo presidente fue elegido por unanimidad.

Mañana, César Antonio Molina comparecerá en la comisión de Cultura del Congreso de los Diputados para informar de las líneas de actuación de su ministerio y, como señalan desde su entorno, será entonces cuando explicará sus planes sobre la Biblioteca Nacional y su posición ante la renuncia de su directora.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 28 de agosto de 2007

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