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Los visados reabren la brecha del Atlántico

La UE rechaza las medidas antiterroristas de EE UU y advierte que impondrá un trato recíproco

Ana Carbajosa

La batería de medidas antiterroristas aprobada por el Congreso estadounidense hace poco más de una semana amenaza con abrir una nueva y profunda brecha transatlántica. A pesar del receso veraniego que mantiene la actividad en Bruselas bajo mínimos, las reacciones no se han hecho esperar. La Comisión Europea amenaza con aplicar a Estados Unidos la misma medicina: exigir que los estadounidenses que quieran viajar a Europa lo soliciten a través de Internet con antelación. Y el comisario europeo de fiscalidad, Laszlo Kovacs, ha protestado enérgicamente ante la nueva normativa que impone el control de todos los contenedores que viajen a EE UU por mar o aire, una exigencia que Europa considera inútil.

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"Expertos a ambos lados del Atlántico han estimado que esta medida no supone una mejora para la seguridad y, sin embargo, supondrá un enorme coste en tiempo y dinero para los empresarios de Europa y de EE UU", dijo Kovacs recientemente.

La semana pasada, el presidente George W. Bush firmó tras su paso por el Congreso un conjunto de medidas legislativas en respuesta a las recomendaciones que hace tres años hizo la comisión del 11-S. El texto legislativo establece que los viajeros de todos los países de la UE, incluidos aquellos como España, a los que no se les exigía visado, deberán pedir por Internet una autorización y pagar una serie de tasas a la Administración estadounidense.

La antelación con la que deberán solicitar la autorización oscila entre 72 y 48 horas. La nueva ley suprime la obligación de pedir visado para algunos de los nuevos miembros de la UE, pero no para todos como hace meses exige Bruselas. Y, por último, obliga a todos los contenedores de mercancías que salgan de Europa rumbo a EE UU a pasar antes por un escáner.

"Consideramos introducir nosotros también este sistema [de autorización electrónica antes de viajar]", anunció ayer el portavoz del comisario europeo de Justicia e Interior, Franco Frattini, quien trató de calmar los ánimos y explicó que Australia ya lo aplica y hasta el momento no ha creado problemas. El portavoz Friso Roscam explicó que la Administración estadounidense tardará aún "semanas, si no meses" en establecer los detalles de las nuevas restricciones. Y mostró cierta satisfacción respecto a la iniciativa legislativa "teniendo en cuenta que las restricciones que aparecían en borradores anteriores de la ley eran mucho mayores".

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Carta de Frattini

El propio Frattini envió una carta en junio al secretario de Seguridad Interior de EE UU, Michael Chertoff, indicándole que la UE estudiaba imponer a los viajeros estadounidenses similares restricciones. En la carta, Frattini pide también a Washington que especifique cómo piensa poner en marcha el programa.

La ley se aprobó la semana pasada sin que haya llegado todavía una carta de respuesta a los edificios de la Comisión Europea. Sin embargo, sí ha tenido lugar en Bruselas esta semana una reunión técnica de alto nivel en la que un miembro del Gabinete de Chertoff trató de clarificar a los expertos europeos algunos de los aspectos de la ley.

La eurodiputada liberal británica Sarah Ludford deja de lado la diplomacia y expresa lo que muchos piensan en Bruselas. "Lo que ha hecho EE UU es imponer visado a los Veintisiete por la puerta de atrás, incluso para los países como Reino Unido, donde no era necesario. ¿Qué va a pasar con la gente que no tenga acceso a Internet, con los que tengan que viajar por una emergencia familiar o con los viajes de negocios de última hora? Este sistema va a crear un gran caos", vaticina Ludford, a quien además le preocupa la privacidad de los datos -aún por definir- que los viajeros tendrán que enviar en su solicitud on line. "Hemos negociado durante meses la entrega de datos de los pasajeros y ahora les entregamos todo lo que quieren", dice.

El caos que vaticina la eurodiputada británica se queda corto ante el panorama que pinta Carlos González, encargado de las relaciones internacionales de la patronal europea Business Europe, muy preocupada por el control de mercancías que impone la nueva legislación estadounidense. "Esta medida tendrá un impacto gravísimo para el comercio mundial", dice González, quien teme además que la UE adopte medidas recíprocas para los cargamentos que vienen de EE UU, el primer socio comercial de la Unión.

González explica que en 2006 llegaron a Europa más de 11 millones de contenedores procedentes de EE UU al mes. Las pruebas en varios puertos europeos indican que se necesitan entre 10 y 15 minutos para escanear un solo contenedor, sin contar el tiempo que se tarda luego en analizar los datos que aparecen en la pantalla del escáner. "¿Cómo es factible esta ley desde un punto de vista logístico?", se pregunta. Bruselas se queja de que la medida ha sido adoptada de forma unilateral por EE UU y de que además serán los países de la UE los obligados a correr con los gastos que conlleve la adaptación de sus puertos a los nuevos sistemas de seguridad.

El presidente George Bush visita el pasado mayo un modelo de los nuevos puestos fronterizos en un centro de entrenamiento policial de EE UU.
El presidente George Bush visita el pasado mayo un modelo de los nuevos puestos fronterizos en un centro de entrenamiento policial de EE UU.AP

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Sobre la firma

Ana Carbajosa
Periodista especializada en información internacional, fue corresponsal en Berlín, Jerusalén y Bruselas. Es autora de varios libros, el último sobre el Reino Unido post Brexit, ‘Una isla a la deriva’ (2023). Ahora dirige la sección de desarrollo de EL PAÍS, Planeta Futuro.

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