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Servicios públicos en precario | Un año de averías, huelgas y atascos

Los Mossos han intervenido en 10 robos de cables ferroviarios este año

Jesús García Bueno

Por cada kilo de cable de cobre que se distribuye en el mercado negro, el vendedor obtiene unos seis euros netos de beneficio. Una cantidad nada despreciable que ha hecho aumentar el número de bandas delictivas que se dedican a robaºr este valioso material. En lo que va de año, los Mossos d'Esquadra han practicado 310 detenciones por este motivo. Desde principios de año se han registrado 167 robos de cable, de los que sólo 10 -apenas un 6%- se cometieron en torno a vías de tren, estaciones o cualquier otra infraestructura ferroviaria.

Renfe y Adif atribuyen a este tipo de delitos parte de los males que sufren las líneas de Cercanías de Barcelona: el robo de cobre daña las infraestructuras ferroviarias -semáforos sin fluido, problemas con la catenaria- y eso provoca el retraso de los convoyes. La consecuencia última es el enfado de los usuarios, que carecen de un servicio eficaz y tienen muchas dificultades para llegar a tiempo a sus destinos.

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"Las averías provocadas por terceros han aumentado en las últimas semanas", apuntó ayer el director general de explotación de Adif, Manuel Benegas. Entre las causas ajenas a la compañía se cuentan los robos, pero también incendios -se supone que provocados-, las caídas de automóviles a las vías y los suicidios. En las últimas semanas se han registrado 10 incidentes de estas características, señaló Benegas. En concreto, dos incendios, cinco robos y tres intentos de robo que fueron abortados por las fuerzas de seguridad.

La compañía admitió que algunos de ellos no tuvieron ninguna incidencia en los horarios de Cercanías.

Grupos organizados

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Frente a la teoría de que la creciente inseguridad daña severamente la circulación de los trenes, los Mossos insistieron en que la sustracción de cable de cobre en infraestructuras ferroviarias representa un porcentaje ínfimo sobre el total.

El robo de cobre también sirvió a Endesa para explicar algunos de los cortes de luz que se produjeron en Barcelona tras el famoso apagón del pasado 23 de julio. Pero la cifra de robos que han afectado a subestaciones y otras infraestructuras eléctricas también es menor: 22 desde principios de año sobre un total de 167. La mayoría de robos afectan a empresas privadas y a zonas en obras. Por ejemplo, pisos en construcción, informó ayer la policía catalana.

Aun así, las obras del AVE se han convertido en un goloso botín para los ladrones de cable, que actúan a través de clanes familiares y de forma totalmente organizada. Se trata de grupos de nacionalidad rumana que a menudo emplean a menores para cometer los hurtos. Roban el material mientras duran las obras, aprovechando algún descuido o la ausencia de vigilancia. Cometer ese mismo robo una vez que el tren está en funcionamiento se convierte en una tarea demasiado peligrosa, ya que el cobre se utiliza como conductor de alto voltaje. De hecho, en la última semana ha muerto una persona mientras intentaba cometer un robo.

Una vez conseguido el material, los grupos lo cortan a trozos y lo convierten en bobinas. Después las venden al peso en desguaces y lugares de fundición.

La inmensa mayoría de los delitos se han cometido en el tramo de la línea de alta velocidad entre Montornès (Tarragona) y Castellbisbal (Barcelona), según Adif. En este territorio es el Cuerpo Nacional de Policía quien posee las competencias en materia de seguridad ciudadana, ya que los Mossos d'Esquadra todavía no están desplegados.

La policía catalana insistió ayer en que Adif no ha presentado una sola denuncia sobre el robo de cable y su afectación al servicio público. Un portavoz del administrador ferroviario afirmó, por el contrario, que en los meses de junio y julio la compañía presentó media docena de denuncias ante los Mossos.

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Sobre la firma

Jesús García Bueno
Periodista especializado en información judicial. Ha desarrollado su carrera en la redacción de Barcelona, donde ha cubierto escándalos de corrupción y el procés. Licenciado por la UAB, ha sido profesor universitario. Ha colaborado en el programa 'Salvados' y como investigador en el documental '800 metros' de Netflix, sobre los atentados del 17-A.

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