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Un hospital público implanta córneas artificiales a ciegos

Dos pacientes de cuatro han recuperado el 100% de la visión en España

Una técnica de implantación de córneas artificiales desarrollada en Estados Unidos ha abierto la posibilidad de recuperar la visión a pacientes en los que un trasplante resulta inviable. El oftalmólogo Jaime Etxebarria ha intervenido en los últimos nueve meses a cuatro pacientes en el hospital de Cruces, en Barakaldo (Vizcaya), el primer centro público que realiza este tipo de intervención en España. Dos de ellos han recuperado el 100% de la visión.

Los implantes de córneas artificiales, denominadas queratoprótesis de Boston tipo I, están indicados en personas que ya han rechazado trasplantes de córnea o no presentan las condiciones que permitan realizarlo, sin límites de edad. "Son pacientes desahuciados, a los que no se les puede aplicar un trasplante de córnea, y que no cuentan con alternativas para recuperar la visión", explica el doctor Jaime Etxebarria.

De los cuatro pacientes intervenidos en el hospital de Cruces, dos han recuperado totalmente la visión y otro ha mejorado un 70%. El cuarto sólo ve un 10% porque presenta un desprendimiento de retina. La ventaja de la nueva técnica es que se implantan lentes artificiales, fabricadas con polimetacrilato, un material biocompatible, que no provoca rechazo. Hasta ahora la aplicación de prótesis fabricadas a partir de un diente del paciente arrojaba resultados funcionales y estéticos deficientes.

Etxebarria (Gernika, 1970) aprendió la técnica en Chicago. Hasta ahora ha implantado córneas artificiales a siete personas, los cuatro pacientes de Cruces y otros tres en un centro privado de Bilbao. Otra clínica privada de Barcelona también aplica la misma técnica.

El padre de las queratoprótesis de Boston es el médico estadounidense Claes Dohlman, que desde su jubilación en 1989 ha estado volcado en la investigación de nuevos materiales para el perfeccionamiento de los implantes artificiales de córnea. Dohlman trabaja con el Massachusetts Eye and Ear Infirmary, un hospital de Boston vinculado a la Universidad de Harvard, donde se están implantando queratoprótesis de Boston desde 2004.

Las córneas artificiales son importadas de los Estados Unidos, donde las fabrica en exclusiva el hospital que las inventó. El coste del material por paciente asciende a 3.000 dólares (unos 2.200 euros), "más barato que una prótesis de cadera", calcula Etxebarria. La implantación es también más sencilla que en el caso de las prótesis que se empleaban anteriormente. En la mayoría de los casos la intervención se realiza con anestesia local, en aproximadamente hora y media de quirófano, si no se presentan complicaciones. "Es una cirugía complicada, pero el paciente puede irse a casa el mismo día", añade. El resultado estético es muy satisfactorio. "El ojo con queratoprótesis no se diferencia de un ojo normal".

El tratamiento posterior es muy sencillo. El paciente tendrá que usar toda su vida un colirio antibiótico y utilizar una lente de contacto para proteger la prótesis. Y la córnea artificial es para siempre. La experiencia acumulada desde que comenzaron a utilizarse revela que en el 99% de los casos no se han presentado problemas tres años después de la operación. "Los resultados son espectaculares porque los pacientes vuelven de la ceguera. Nada más destaparles los ojos ven mucho más que antes, pero luego van recuperando más visión. La satisfacción profesional es muy alta, pero es incomparable con lo que siente una persona ciega que vuelve a ver", destaca Etxebarria. Uno de los pacientes que recobró la vista volvió a la consulta con ocho kilos más que cuando era ciego. "¡Por fin era capaz de comer solo!", dice el médico.

El hospital de Cruces espera intervenir a unas 15 personas al año para implantarles córneas artificiales. Una vez terminada la lista de espera, que aún no ha sido calculada, las previsiones apuntan a unas cuatro operaciones por año. Por el momento, los planes son conseguir la autorización del Servicio Vasco de Sanidad-Osakidetza para tratar a cuatro o cinco personas más antes de fin de año.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 7 de julio de 2007