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Condenado a dos años y medio de cárcel el ex jefe de gabinete de Cheney por perjurio en el 'caso Plame'

Lewis Scooter Libby, ex jefe de gabinete del vicepresidente de EE UU, Dick Cheney, se convirtió ayer en el primer alto cargo de la Casa Blanca que recibe una sentencia de cárcel desde las condenas por el Iran-Contra en la presidencia de Ronald Reagan. Libby pasará dos años y medio en prisión y pagará 250.000 dólares de multa (185.000 euros) por haber cometido perjurio, obstrucción a la justicia y falso testimonio durante la investigación del escándalo Plame, la filtración interesada desde el edificio presidencial como venganza contra un diplomático que había criticado la invasión de Irak.

El juez encargado del caso, Reggie B. Walton, aceptó la petición fiscal de 30 meses de cárcel "porque las pruebas de este caso establecen de manera abrumadora la culpabilidad de Libby", dijo en la lectura de la sentencia. El magistrado aseguró que tomaba esta decisión "con tristeza". "Profeso el mayor de los respetos hacia las personas que asumen cargos en nuestro Gobierno y aprecio el esfuerzo tremendo que hacen para proteger nuestro país", dijo, aunque agregó: "Sin embargo, también creo que es importante exigir y esperar mucho de las personas a las que situamos en esos cargos. El señor Libby no estuvo a la altura".

Walton hizo públicas numerosas cartas de apoyo a Libby que ha recibido con firmas como las de Henry Kissinger o la del ex secretario de Defensa Donald Rumsfeld, que pedía al juez que tomara en consideración "las muchas contribuciones" de Libby al país.

El propio Libby pidió al juez que junto al veredicto del jurado considere también toda su vida al dictar sentencia. El fiscal, Patrick Fitzgerald, dedicado durante años a un caso que parece cerrado en falso, pidió al juez justo lo contrario: "Tenemos que dejar claro que la verdad importa", le dijo al juez.

El caso Plame se remonta a 2002. El diplomático Joseph Wilson recibió el encargo oficial y confidencial de investigar para la CIA si Irak estaba tratando de comprar uranio en Níger. Wilson comprobó que la acusación era falsa, comunicó el resultado de su investigación a la Casa Blanca y comprobó después que Bush mantenía la acusación en sus discursos a favor de la invasión de Irak.

Cuando Wilson denunció lo que sabía en The New York Times, varios periodistas recibieron una filtración desde el Gobierno: que la esposa del diplomático, Valerie Plame, era una agente encubierta de la CIA. Nadie ha sido procesado por la filtración, tan sólo Libby por mentir durante la investigación. El juez debe determinar ahora si suspende el cumplimiento de la condena hasta que se agote el proceso de recurso.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 6 de junio de 2007