Fórmula 1 | Gran Premio de EspañaColumna
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Una maniobra de alto riesgo

Que la carrera de Montmeló se decidió en las dos primeras curvas no lo discute nadie. En realidad, todo el mundo sabía de antemano que Fernando Alonso no iba a resignarse a ir por detrás de Felipe Massa y que, a la más mínima ocasión, intentaría adelantarle en la primera curva. Y lo hizo. Consciente de que los McLaren van aún un poco por detrás de los Ferrari en prestaciones, el piloto asturiano vio un hueco y se metió de lleno para coger el liderato del Gran Premio de España desde el principio. Pero su maniobra era muy arriesgada, muy difícil, porque iba por el exterior y había poca anchura y una curva de izquierda inmediatamente.

Alonso probó suerte. Incluso llegó a colocar su rueda delantera por delante del Ferrari de Massa. Pero el brasileño estaba en el interior y no se arrugó. Mantuvo su trayectoria y ello obligó a Alonso a salirse de la pista para evitar daños mayores. Fue sólo gracias a su pericia de conducción y a su incuestionable calidad que todo quedó en una simple pasada por la hierba y fue superado por Hamilton y Raikkonen, que entonces eran sus inmediatos perseguidores. Alonso fue capaz de controlar el coche en unas circunstancias muy complicadas. Muchos otros habrían acabado haciendo un trompo y quedando relegados en el centro del pelotón, sin ninguna posibilidad para la remontada.

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Sin embargo, desde mi punto de vista, no hay motivo para la polémica. Fue una típica maniobra que se repite muchas veces en una salida de un gran premio. Massa no hizo nada incorrecto. Tenía el interior y daba lo mismo que viese la rueda delantera de Alonso rebasándole. No estaba aún adelantado y no quiso levantar el pie y verse superado como le había ocurrido ya en otras carreras este mismo año. También él tenía muchas cosas que demostrar. Y esta vez no se arrugó. Mantuvo su posición y llegó incluso a tocar a Alonso, que optó por apartarse. Fue una cuestión de un metro o un par de metros. Hemos visto a Alonso realizando adelantamientos exteriores en varias ocasiones, pero en circuitos más anchos, como Indianápolis e incluso Monza, donde podía intentarlo. Aquí rozó el éxito. Y, si lo hubiera logrado, perfecto; su carrera habría cambiado por completo.

Pero esta vez las cosas no le salieron bien y de ello sacaron provecho Hamilton y Raikkonen. Después, el finlandés sufrió un problema eléctrico en el alternador y se vio forzado al abandono. La carrera quedó entonces muy bien definida porque Massa había adquirido ya una sólida ventaja delante, Hamilton corría cómodamente en la segunda posición y Alonso no tenía prácticamente posibilidades de optar a nada más que a la tercera posición. Hamilton se mostró impecable, como en las anteriores carreras. Rápido, preciso y sin cometer errores. Su segundo puesto le permite colocarse líder de la clasificación, lo que supone un éxito notable en la historia de la fórmula 1. Hasta ahora lleva tres segundos puestos y un tercero. Sigue sin bajarse del podio.

Fernando Alonso se encuentra ahora a dos puntos de su compañero de equipo. Es una situación atípica y que seguro que no le gusta nada. Pero estoy convencido de que todo esto no va a afectarle. Es muy duro psicológicamente y se siente muy seguro de sí mismo desde que ha ganado sus dos títulos mundiales. Saldrá como siempre en las próximas carreras, convencido de que pronto será él quien lidere el campeonato. Siempre que McLaren sea capaz de igualar las distancias que le separan de Ferrari, que aún existen, tal como ayer volvió a demostrarse. Los de Maranello tienen un gran coche y la evolución que presentaron en Barcelona la semana pasada les ha permitido mantenerse delante. McLaren no está muy lejos. Pero lo suficiente para que ayer Massa pudiera ganar sin excesivos problemas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0013, 13 de mayo de 2007.

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