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Reportaje:UN DESTINO Y VARIAS SENDAS | Hoyas glaciares

Las hijas de los hielos

Paseo por las hoyas de la sierra, del puerto de Cotos al alto valle del Lozoya

Hace 50.000 años, los grávidos glaciares excavaron una docena de hoyas en la sierra, casi todas en la cara sur de las cumbres que se suceden desde el puerto de Cotos hasta el de Navafría, en el alto valle del Lozoya. No hay mejor momento para acercarse a ellas que ahora, en primavera, cuando el agua del deshielo hace rebosar sus lagunas, las criaturas anfibias que las habitan se desperezan y las flores del narciso nival y del azafrán serrano añaden una nota de colorido a la habitual imagen en blanco y negro de la alta montaña. Éstas son, de oeste a este, las más bellas hijas madrileñas de los hielos.

- Laguna Grande de Peñalara. Dicen que Ortega contemplaba arrobado su tersa superficie cuando una joven se le acercó y, esbozando un mohín de decepción, le preguntó: "¿Y ésta es la laguna Grande?". A lo que Ortega, abarcando la sierra con un gesto circular, muy filosófico y torero, respondió: "Señorita, aquí todo es grande". Independientemente de lo que consideremos grande, esta laguna es, con sus 350 metros de circunferencia, la mayor del Parque Natural de Peñalara y, por su fácil acceso -una hora a pie desde el puerto de los Cotos, por camino bien señalizado-, el lugar más visitado, a tal punto que lleva más de una década vallada para evitar la erosión de sus orillas. Sus linfas quietas, casi negras, dieron pie a leyendas sobre monstruos acuáticos, que se acabaron en cuanto se descubrió que no tenía ni nueve metros de profundidad. La salamandra, el tritón alpino, el sapo partero y la ranita de San Antonio son las únicas bestias que habitan en esta laguna, considerada como la madre del Lozoya. Más información, en la Casa del Parque (91 852 08 57) y en www.penalara.sierranorte.com

- Laguna de los Pájaros. No muy lejos de la Grande, a 2,5 kilómetros al noreste, se halla esta otra laguna, que es más chica, somera y larguirucha, pero también más bella, con sus orillas tapizadas de blanda hierba y azafrán serrano y su extremo oriental fundiéndose visualmente con el cielo.

Además es, de todas las lagunas del Parque Natural de Peñalara, la situada a una mayor altitud: 2.180 metros. No exageraba, pues, el poeta Enrique de Mesa cuando dijo que era "espejo el más alto y puro donde se copia la seda joyante del cielo castellano" (Andanzas serranas, 1910). Espectacular, digno de tan alta belleza, es el acceso por la cresta del macizo, subiendo desde Cotos a la cima de Peñalara -que, con 2.428 metros, es el techo de Madrid- y pasando a continuación por el vertiginoso risco de los Claveles, tras el que se ofrece, como medalla al valor del montañero, una vista divina, casi cenital, de la laguna. La descripción pormenorizada de esta ruta circular de 14 kilómetros y cinco horas de duración se encuentra en www.azcola.arrakis.es y en www.rutasserranas.net. Esta web incluye un archivo del recorrido registrado con GPS.

- Hoyo Cerrado. Oculto a 2.000 metros de altura junto a la cumbre de Peñacabra, este circo glaciar de Alameda del Valle es quizá el paraje más intacto y solitario de la región, y lo va a seguir siendo mientras a los humanos no nos salgan alas, pues exige cuatro horas de caminata (sólo ida), salvando la friolera de 900 metros de desnivel. La primera parte se hace por una pista de tierra que sale de Alameda hacia el norte -por la derecha de la carretera M-604, si venimos desde Lozoya-, entre robledos y prados reventones de jacintos y narcisos pálidos, de geos del bosque y centaureas, de mosquitas azules y satiriones manchados...; la segunda, por borrosas veredas de ganado, sólo aptas para senderistas experimentados. Al final, veremos que no hay laguna, pero sí esponjosas turberas que el narciso nival pinta de amarillo y un regato que sonríe bajo la arqueada ceja de nieve de Peñacabra.

El silencio es de caja fuerte. Sólo se oye el goteo de los carámbanos y el kya del águila real. La sensación es de hace miles de años, cuando los hielos dominaban la sierra. Más detalles de la ruta, en www.excursionesysenderismo.com.

- Hoyos de Pinilla. En lo más alto del término de Pinilla del Valle, casi lindando con el de Lozoya, hay tres pequeñas lagunas de origen glaciar que en verano llegan a secarse, pero que ahora, con las últimas nieves derritiéndose a chorros, forman una sola de más de 50 metros, en la que se mira la escarpada cara sur del pico Nevero.

A este paraje, menos frecuentado de lo que cabría esperar por su hermosura, se llega paseando en una hora y tres cuartos por una cómoda senda que nace en el área recreativa Las Lagunillas, en el kilómetro 11 de la carretera M-637, que sube de Lozoya al puerto de Navafría. El camino sale del aparcamiento hacia el oeste y, tras rebasar un torno, se bifurca, debiendo seguirse el ramal ascendente. A una hora del inicio, se pasa por la peña del Cuervo, un torreón natural de cuarcita desde el que se domina un soberbio panorama del valle del Lozoya, con el embalse de Pinilla justo enfrente. Media hora después se llega a la cerca que marca el límite municipal y, rastreando a partir de aquí los hitos, se arriba sin pérdida a las ya cercanas lagunas. La ruta se describe, paso a paso, en www.madrid.org/inforjoven.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 5 de mayo de 2007