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Municipales y antidisturbios patrullan juntos y blindan Malasaña

El barrio de Malasaña, en el distrito Centro, se convirtió anoche en una de las zonas más vigiladas de toda la capital. Un dispositivo conjunto formado por agentes de la Unidad de Intervención Policial (UIP), más conocidos como antidisturbios, y policías municipales patrullaron las calles próximas a la plaza Dos de Mayo, donde los días 1 y 2 de mayo se vivieron violentos disturbios que acabaron con 68 heridos y 15 detenidos. Ayer, por primera vez, los dos cuerpos policiales estuvieron juntos desde el primer momento, cosa que no ocurrió en los días de los alborotos.

El dispositivo de vigilancia comenzó sobre las siete de la tarde, y permitió la libre circulación de las personas por el barrio de Malasaña. Los policías que iban agrupados en formaciones de seis u ocho personas, no dejaron de andar por las calles de La Palma, San Vicente Ferrer, Corredera Alta de San Pablo o San Andrés, entre otras.

La Policía Municipal y el Cuerpo Nacional de Policía colocaron puntos de vigilancia fijos en las plazas de San Ildefonso, Barceló y en la Glorieta de Bilbao. Además, coches patrulla y furgones de los antidisturbios no paraban de recorrer las calles. Los únicos incidentes que se vivieron, y de forma aislada, fueron la quema de tres contenedores de papel. Dos de ellos ocurrieron pasadas las diez de la noche, en la calle de Fuencarral, y otro en la confluencia de la calle de San Andrés con Carranza, a las 23.30.

Una plaza custodiada

Agentes municipales custodiaban la entrada de la plaza del Dos de Mayo, donde colocaron vallas amarillas de protección. A diferencia de cómo fueron dispuestas los días 1 y 2 de mayo, estas protecciones estaban justo a la entrada de las seis calles que dan acceso a la plaza. Tampoco se permitió, como ocurrió el 2 de mayo, que los jóvenes consumieran alcohol en la calle de La Palma, lo que permitió una concentración de unos 3.000 jóvenes en la zona.

Según fuentes policiales, el dispositivo estuvo formado por cerca de un centenar de agentes de ambos cuerpos, y hoy se cree que la vigilancia se mantenga, para evitar posibles conflictos como los ocurridos esta semana.

La forma de vigilar el barrio anoche fue radicalmente distinta a la de los días precedentes, ya que los agentes del Cuerpo Nacional de Policía estuvieron vigilando desde el primer momento todo el barrio. Una de las críticas que recibieron la Delegación del Gobierno y el Ayuntamiento de Madrid fueron que los antidisturbios tardaron unos 40 minutos en entrar a resolver los conflictos del 1 y 2 de mayo. Esta crítica la hicieron sobre todo los sindicatos del Cuerpo Nacional, que se quejaron de la falta de medios y conocimiento de los agentes, para afrontar "disturbios tan graves".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 5 de mayo de 2007