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Baloncesto | 'Final Four' en Atenas

Cabezas acaba en el quirófano

Enfrentado a Papaloukas, el genio griego del CSKA, Carlos Cabezas vivió ayer una pesadilla. Durante 35 minutos, el base malagueño soñó con repetir la historia del Mundial de Japón y dejar a Papaloukas cabizbajo, derrotado. No lo logró. Cuando mejor se encontraba, Cabezas recibió un golpe que le obligó a abandonar la pista unos minutos.

Tras atajar lo que parecía una profusa hemorragia nasal, el base volvió a la cancha ya con el marcador cuesta arriba. Pero las malas noticias no acabaron con el partido. Los médicos del equipo decidieron enviarle al Hospital Laico de Atenas, donde se le detectó una fisura en el conducto lacrimal del ojo izquierdo. Cabezas tuvo que someterse allí mismo a una intervención quirúrgica.

"Ha habido dos puntos de inflexión en el encuentro: la lesión de Cabezas y la falta técnica a Sánchez", dijo después el técnico del Unicaja, Sergio Scariolo. Su equipo había acariciado el sueño de la final y se le había escapado por poco. Por los cinco últimos y fatídicos minutos. "Haber competido con el CSKA en igualdad durante tantos minutos es un motivo de orgullo", dijo Scariolo. "Pero habíamos venido a ganar y las derrotas no se celebran", añadió el técnico, que, sin embargo, elogió a sus jugadores y al rival. "No se puede poner ningún pero a su victoria", afirmó, "y al mismo nivel tengo que felicitar a mis jugadores porque han dado la cara".

Su colega del CSKA, Ettore Messina, exhausto, sin apenas voz, destacó el enorme esfuerzo de sus jugadores para superar al Unicaja. Será su séptima final: "Dije que éste sería el partido más difícil y así ha sido. Pero estoy feliz porque mis jugadores han sabido superar la enorme presión que había caído sobre ellos, lo que supone una gran victoria moral".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 5 de mayo de 2007