Crítica:Crítica
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Un artilugio comepalabras

Lamento la condición de Isaac Montero (Madrid, 1936) como escritor minoritario, en contraposición con la cantidad y calidad de su veintena de novelas, donde ya encontramos algunas premiadas, tanto al principio -como los premios Sésamo de cuento (1957) y novela corta (1961)- como casi al final, pues obtuvo el Premio de la Crítica en 1999, con Ladrón de lunas, que trata de la historia de un joven español, escindido por la esquizofrenia provocada por la Guerra Civil. De la generación del "realismo social", fue el primero que intentó llegar a un "realismo renovado" o "crítico", aunque tropezó con la censura franquista, que interrumpió su carrera casi desde el principio.

Su primera novela larga, Alrededor de un día de abril (1966), fue publicada por él, con un prólogo donde contaba sus problemas con la censura, que le había propuesto numerosos cortes. Con la democracia, Montero se enfrascó en la redacción de unos "documentos secretos", cinco novelas cortas -reeditadas por Mario Muchnik en cuatro tomos- que descubren las huellas de un pasado corrupto en objetos quizá banales del presente. Y también siguió con su carrera literaria interrumpida con otros volúmenes, imprescindibles también, Los días de amor, guerra y omnipotencia de David, El Callado (1972), Arte Real (1979), donde se acerca a lo policial en el estudio de un crimen que no lo es, o Pájaro en una tormenta (1984), sobre un tema policial también donde la policía se disuelve como el humo dentro de su propia corrupción.

EL LOBO CANSADO

Isaac Montero

Taller de Mario Muchnik Madrid, 2007

232 páginas. 17 euros

En fin, llegada ya la democracia, Isaac Montero trabajó para la televisión, cuyo influjo será determinante en su obra, adaptó guiones, escribió artículos en Informaciones, y publicó otra serie de novelas agrupadas como Escenas de interior, algunas reeditadas por Muchnik, hasta alcanzar sus mayores cotas en sus dos penúltimas novelas Ladrón de lunas, que obtuvo el Premio de la Crítica en 1999, y El vuelo de la crisálida, divertido juego sobre la corrupción política (2004), donde las huellas de su trabajo televisivo son más evidentes que nunca. Y ahora esta nueva novela, divertida y excesivamente compleja a la vez, un largo monólogo, retorcido y quevedesco, donde se acerca otra vez al género policial, El lobo cansado, que quizá pueda dar lugar a otra serie genérica, ya veremos, y que su narrador califica como "un artilugio comepalabras" y se queda tan tranquilo.

Pues El lobo cansado es un libro muy complejo, donde las voces se mezclan, donde todo se exaspera y complica, cuyo tema es el de la corrupción generalizada -como siempre en Montero- y cuya inspiración viene de muy lejos, quizá del juez-penitente-Clemence, de La caída, la tercera novela de Albert Camus, referente de nuestra lejana juventud, que es una novela moral y existencialista, frente a ésta española, que es sobre la corrupción generalizada, en una mezcla excesivamente quevedesca, valleinclanesca, escrita en un estilo demasiado complicado, un "artilugio comepalabras" donde todo se entremezcla, las palabras, las lenguas, el lenguaje culto y el popular, los modismos, y la lección final es la de que no hay ni perseguidor ni perseguido. El lobo cansado cumplirá su sentencia de muerte y todo seguirá igual, hasta la próxima. La novela se reducirá a la exhibición de este lenguaje, donde Isaac Montero brilla quizá como nunca en este curioso tour de force, que no sabemos hasta dónde podrá llegar, pero no hay que dejar pasar la ocasión de acusar testimonio de su importante presencia entre nosotros, una vez más y que dure.

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 04 de mayo de 2007.

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