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La parroquia 'rebelde' celebrará la misa del Domingo de Resurrección

Los curas buscarán otro local para continuar con su labor si sigue la presión de la Iglesia

Mientras feligreses y curas de la iglesia de San Carlos Borromeo, en Entrevías, anunciaban ayer por la mañana que celebrarán con una misa el Domingo de Resurrección pese a la orden en contra del arzobispado, el cardenal y arzobispo Antonio María Rouco proclamaba en la Almudena que "los ministros de la Iglesia no deben ser protagonistas, sino servidores". Comenzaba el cuarto día de lucha de la parroquia rebelde. La jerarquía permite a los sacerdotes seguir con su labor social sólo bajo la supervisión de Cáritas. Pero los curas dijeron que, si es necesario, buscarán un local donde seguir con ambas labores.

"Habrá misa el Domingo de Resurrección porque hay mucho que celebrar: la esperanza de que se sale del dolor y de la injusticia", explicó Javier Baeza, uno de los tres curas de San Carlos Borromeo (Entrevías), durante la celebración en el templo de una rueda de prensa. El arzobispado ha advertido a los tres sacerdotes que, en el caso de que insistan en su postura serán sancionados.

Mientras, el arzobispo de Madrid, Antonio Rouco Varela, celebró ayer misa en la catedral de la Almudena. En la homilía, Rouco hizo algunos comentarios que parecían dirigidos a los sacerdotes rebeldes. "Los ministros de la Iglesia no deben ser protagonistas, sino servidores y el sacerdocio debe ejercerse con humildad", afirmó el cardenal.

La jerarquía eclesiástica les permite seguir con su labor social, pero supervisados por Cáritas, institución a la que el arzobispado ha cedido las instalaciones parroquiales. Un portavoz de Cáritas señaló que aún no tienen fecha de traslado. "Ya tenemos una oficina dentro de la parroquia y vamos a seguir haciendo el mismo trabajo, en el que tienen hueco los tres sacerdotes", explicó el portavoz.

Pero los curas recalcaron que la labor social va unida a la liturgia y que no piensan separarla. "La proclamación de la justicia y la de la fe es un matrimonio indisoluble. Tanto sentido tiene ir a buscar a un chaval a la salida de la cárcel como juntarnos a celebrar la resurrección de Jesús", explicaron los sacerdotes. En el templo, por ejemplo, hay empadronadas 180 personas que no tienen un domicilio fijo.

En el caso de que la jerarquía eclesiástica obligase a los curas a irse de la iglesia, éstos lo tienen claro: "La parroquia no es el edificio. En último término, si el arzobispado convierte las instalaciones en un centro de Cáritas, la actividad católica de la parroquia continuará en otro lugar, ya que nuestra fe estará donde estén las personas que la componen", aseguró Javier Baeza.

Hasta la parroquia también se acercó el actor Guillermo de Toledo. "Para la gente que hace años nos desvinculamos de la Iglesia, cuando vemos la labor de esta parroquia nos volvemos a sentir identificados con la palabra de Jesús", concluyó Toledo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 4 de abril de 2007