Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Reportaje:Fin de semana

Los nuevos 'leonardos'

Tabacalera expone los proyectos surgidos de la colaboración entre 10 empresas vascas y 15 artistas internacionales

"Es posible interactuar entre las artes, la ciencia, la técnica y el management, y todas ellas con la sociedad. La historia está llena de leonardos que lo hicieron posible", defiende Roberto Gómez de la Iglesia, director de Disonancias 2006. ¿Y qué es Disonancias? Es un programa que pone en relación a unidades de I+D+i de empresas o centros tecnológicos del País Vasco con artistas internacionales, a fin de investigar de manera conjunta productos, servicios, materiales, tecnologías o procedimientos. La idea es plasmar luego esas investigaciones en prototipos que respondan a las necesidades de la sociedad y anticipen sus transformaciones.

Esta "atrevida" convocatoria -organizada por la empresa privada de gestión cultural Xabide con apoyo institucional- recibió el pasado año la respuesta de 10 empresas, que han trabajado durante seis meses con 15 artistas internacionales, seleccionados entre 150 autores de 34 países. El resultado de esta experiencia se muestra hoy al público (de 12.00 a 20.00) en el antiguo edificio de Tabacalera de San Sebastián, en proceso de convertirse en un Centro Internacional de Cultura Contemporánea.

Los ciudadanos que se acerquen a la vieja fábrica de tabaco podrán conocer, por ejemplo, el proyecto fruto de la colaboración entre la artista irlandesa Saoirse Higgins y EUVE, un centro tecnológico de realidad virtual e hidrometeorología con oficinas en Vitoria y Madrid. La firma controla los aspectos técnicos, sí, pero quería dar un contenido creativo a los mensajes de móvil que se podrían enviar a los turistas cuando llegan a conocer una ciudad. O para los mensajes que podrían escuchar en paneles turísticos. Con esas premisas, la artista ha puesto a cantar a un grupo de chavales de Bilbao las bondades de la ciudad y la idiosincrasia de sus habitantes. "Este dispositivo podría comercializarse", destaca la coordinadora general de Disonancias 2006, Arantxa Mendiharat, si bien admite que otras de las propuestas presentadas tienen más difícil aplicación práctica.

La rusa Olga Kisseleva se ha dado la mano con el Centro de Desarrollo Tecnológico Leia para explorar las posibilidades del teléfono móvil como herramienta de apoyo a discapacitados. El prototipo creado incluye una instalación en la que el usuario puede solicitar información leyendo con su móvil una serie de códigos en 2D. Más allá de los aspectos relacionados con la innovación tecnológica, el proyecto se presenta también como un toque de atención a todas aquellas personas que dependen cada vez más de los aparatos electrónicos.

El maridaje entre la creadora canadiense Stephanie Davidson y Alfa Lan ha derivado en un mobiliario urbano que hace visible la huella del cuerpo. Y los italianos Federica Matelli y Elmar Trefz reflexionan sobre el ritual de comer en distintas culturas, un análisis tras el que están las pistas que han dado a Kaiku para vender sus productos lácteos de manera interactiva.

Disonancias 2006 ha contado con un presupuesto de 400.000 euros. Un 30% ha salido de las propias empresas, otro 55% lo aportó la consejería de Industria y los departamentos de Innovación de las tres diputaciones, y el 15% restante, varias entidades culturales. Este reparto resulta importante para Gómez de la Iglesia, director del proyecto y consejero delegado de Xabide, pues pone el acento en la fusión entre empresa, innovación y creación.

La iniciativa impulsada por Xabide, que surge con deseos de continuidad, tuvo un precedente en 2005: Divergentes. Entonces, la relación entre las empresas y los artistas se tradujo en obras de arte que se expusieron en el exterior del Museo Zuloaga de Zumaia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 3 de marzo de 2007