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Editorial:

Beneficios y empleo

Uno de los indicadores que con más contundencia refleja el periodo de prosperidad de la economía española es el crecimiento de los beneficios empresariales. Durante el ejercicio económico 2006, las ganancias de las 35 empresas del Ibex aumentaron el 31% y superaron los 42.700 millones de euros. Es el cuarto récord anual consecutivo, lo que dice mucho sobre la persistencia del ciclo de bonanza de la sociedad española. Resulta además que algunas de las compañías españolas se están convirtiendo en referentes mundiales; es el caso de Telefónica, que es la operadora que más dinero ganó el año pasado (6.233 millones), por delante de la estadounidense AT&T. Los indicadores y las expectativas de los agentes económicos permiten hoy suponer que la tendencia a la multiplicación de los beneficios se mantendrá en 2007; sólo una subida drástica de los tipos de interés, conjugada con otra no menos drástica del petróleo, o un acontecimiento catastrófico empeorarían el sentimiento optimista de los inversores.

El misterio que soporta este crecimiento histórico de los beneficios se llama moderación salarial y crecimiento del consumo producido por la incorporación creciente de consumidores a los mercados. El salario de los trabajadores, en términos reales, apenas ha crecido en los últimos seis años y en los segmentos salariales más bajos se ha llegado a producir incluso una disminución real. Esta divergencia se traslada inevitablemente a una mayor participación de las rentas del capital en la renta nacional, mientras que decrece la participación de las rentas salariales.

Éste es el modelo de crecimiento real de la economía española. La variable que queda por determinar en el desequilibrio entre capital y salarios es la tasa de empleo que genera el crecimiento de los beneficios de las empresas. Resulta que la creación de puestos de trabajo es una de las sorpresas agradables del prolongado periodo de crecimiento, puesto que siempre ha crecido a tasas próximas a las del propio crecimiento económico. Las cifras de paro registrado correspondientes a febrero de este año, que muestran un descenso del desempleo en más de 7.000 personas, con un crecimiento de los contratos de más del 3%, demuestran que sigue funcionando el modelo de generación de beneficios basado en el crecimiento del empleo de bajo coste y en la subsiguiente elevación del consumo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 3 de marzo de 2007