Reportaje:

China defiende el derecho a la riqueza

El Parlamento chino aprobará la primera ley de protección de la propiedad privada

Cuando el primer ministro chino, Wen Jiabao, lea el próximo lunes su discurso anual en la sesión de apertura de la Asamblea Popular Nacional (APN), un sustantivo con un adjetivo protagonizará su intervención ante los 3.000 diputados, reunidos en el gigantesco anfiteatro del Gran Palacio del Pueblo: "Sociedad armoniosa". El término, que la maquinaria de propaganda del Partido Comunista Chino (PCCh) repite sin cesar desde hace meses, pretende enfatizar la importancia otorgada por el Gobierno al mantenimiento de una estabilidad social que permita al país seguir avanzando en la senda de las reformas económicas, trazada hace casi tres décadas por Deng Xiaoping.

Dentro de las leyes que se prevé que rubrique la APN, está la esperada legislación sobre la protección de la propiedad privada -la primera de su tipo desde la revolución comunista de 1949-, y otra que unificará el impuesto de sociedades para las compañías chinas y las extranjeras en el 25%. Wen también anunciará el objetivo de crecimiento del PIB (producto interior bruto) para este año, previsiblemente un 8%. China supera tradicionalmente la cifra anunciada durante la Asamblea.

El primer ministro incidirá, igualmente, en la necesidad de mantener tensas las riendas sobre el crecimiento de la economía, de bascular hacia un modelo más centrado en la demanda interna en lugar de la inversión y las exportaciones, de mejorar la protección medioambiental y de luchar contra la corrupción.

La economía china ha crecido a una media anual del 9,7% desde hace 27 años, y en este tiempo ha sacado a varios cientos de millones de personas de la pobreza. Pero aún existen más de 100 millones de chinos que viven con menos de un dólar al día, y muchos más están desempleados o cobran salarios ínfimos por jornadas sin fin.

Las desigualdades sociales son mayores ahora que cuando Mao Zedong llegó al poder, y siguen aumentando. Los ingresos disponibles anuales per cápita en las zonas urbanas más que triplican los de los habitantes de las zonas rurales, y, además, suben a mayor ritmo. Mientras tanto, funcionarios y empresarios próximos al Estado se han enriquecido, a menudo, por medio de la corrupción.

La ascendente disparidad entre el campo y las ciudades, y entre las provincias del interior y las de la costa, se ha convertido en una potencial bomba de relojería que las autoridades se empeñan en desactivar desde que la nueva generación de líderes, encabezada por el presidente Hu Jintao, llegó al poder hace cuatro años. Y en esta reunión de la asamblea, la creación de una "sociedad armoniosa" protagonizará de nuevo los debates de los parlamentarios llegados de todo el país.

"Todos los departamentos del Gobierno deben prestar gran atención a los problemas que afectan a la vida diaria de la gente", dijo hace unos días Wen, citado en la prensa oficial. "El Gobierno debe mejorar la labor de cobertura social y asegurar las necesidades básicas de toda la gente pobre".

Como en años anteriores, los dirigentes han aprovechado las recién finalizadas fiestas del Año Nuevo chino para mostrar su preocupación por los más desfavorecidos. Hu Jintao visitó el pueblo agrícola de Daping, en la provincia noroccidental de Gansu, una de las más pobres del país, donde había estado en 1999; mientras que Wen Jiabao regresó a la ciudad minera de Fushun (provincia norteña de Liaoning), que se ha visto afectada en los últimos años por el desempleo y las protestas laborales.

Por el lado político, poco se espera del cónclave parlamentario, aunque en los pasillos ocupará un papel destacado la preparación del 17º Congreso del Partido Comunista, que tendrá lugar en octubre próximo, y en el que se producirán una serie de cambios en la cúpula dirigente. Se prevé que Hu Jintao encadene un segundo mandato de cinco años.

En un artículo publicado en el Diario del Pueblo, Wen Jiabao ha asegurado que China no planea permitir la democracia en un futuro cercano, porque debe centrarse en el desarrollo económico antes que en las reformas políticas. El primer ministro ha señalado que el PCCh debe dirigir el país durante los próximos 100 años.

Multas para los ricos que tengan más de un hijo

El Gobierno chino va a adoptar una serie de medidas para castigar a las celebridades y a los ricos que incumplan la política de un hijo único. Además de imponerles fuertes multas, su nombre será registrado en un archivo especial, que les descalificará para poder optar "a cualquier tipo de premios y honores de la sociedad", según ha asegurado Yu Xuejun, de la Comisión de Planificación Familiar.

Pekín afirma que ha tomado la iniciativa porque cada vez más ciudadanos se quejan de que tanto la gente famosa como la que tiene dinero se salta la ley porque se pueden permitir pagar las sanciones que impone el Gobierno a quien tiene un segundo niño.

Según Yu, a la mayoría de los ricos no le importa pagar las multas, pero, no desea ver su reputación empañada. La mayor parte de las celebridades y de los adinerados tiene dos niños, y el 10% tiene tres.

Pekín ha anunciado esta semana que la población china aumentó en 6,92 millones de personas el año pasado, y se situó en 1.314.480.000.

El 51,5% del total son varones. Nacieron 119,25 niños por cada 100 niñas. Esta desproporción se debe a la tradicional preferencia que existe en el país asiático por los varones, y que hará que en menos de 15 años haya 30 millones más de hombres que de mujeres en edad de casarse.

UNA "SOCIEDAD ARMONIOSA"

Las desigualdades sociales son ahora mayores que cuando Mao Zedong llegó

al poder en 1949,

y siguen aumentando

La economía china

ha crecido a una media anual del 9,7%

desde hace 27 años

La disparidad entre el campo y la ciudad y entre las provincias del interior y las de la costa se ha convertido en

una bomba de relojería

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0002, 02 de marzo de 2007.

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