Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Reportaje:Primeras sanciones por la violencia en el 'derby' andaluz

El Betis se agarra al antecedente del Barça

El club verdiblanco recuerda 'el caso del cochinillo' y se muestra dispuesto a acudir a la justicia ordinaria al sentirse discriminado

El Betis está ofendido. Mucho, según su reacción de ayer. Poco después de tener que mostrar su pesar a raíz de la agresión sufrida por el entrenador sevillista, Juande Ramos, en el estadio Ruiz de Lopera, la directiva bética cambió ayer su discurso y se vistió de víctima. Lo hizo pregonando lo que, en su opinión, es un trato injusto recibido de las instituciones de disciplina deportiva. El portavoz de la junta verdiblanca a lo largo de este proceso, Manuel Castaño, estaba especialmente indignado con que se hubiera catalogado el botellazo que dejó inconsciente al técnico sevillista como "muy grave", aunque no aclaró qué es lo que tenia que haber sucedido para que mereciera esa consideración. "Ésta es una decisión política, no jurídica", sentenció Castaño ante varios micrófonos, y adelantó que el club verdiblanco agotará todas las apelaciones que hagan falta y que, si finalmente no quedaran satisfechos con la sanción, acudirán a los tribunales de justicia ordinaria.

"Ésta es una decisión política, no jurídica", asegura Manuel Castaño, portavoz bético

La directiva considera que los hechos nunca debieron ser calificados como "muy graves"

Los servicios legales del Betis consideran que se trata de un agravio en relación con decisiones precedentes de los comités disciplinarios, sobre todo en los casos del Barcelona y el Valencia. Según Castaño, "la norma que se modificó en 2004 para favorecer claramente al Barcelona [a causa de la famosa cabeza de cochinillo arrojada al césped del Camp Nou]" favorecía en este caso al Betis a la hora de evitar el cierre de su estadio. Los tres partidos de sanción sentaron como un tiro a los juristas verdiblancos. Para magnificar el perjuicio que supondría el cierre del Ruiz de Lopera, Castaño llegó a recurrir al, según él, "extracto humilde" de la afición verdiblanca, que impediría a muchos seguidores acompañar a su equipo al destierro. En clave menos emotiva, el directivo verdiblanco también aludió al daño que podría suponer para el futuro del Betis, a dos puntos de los puestos de descenso, jugar tres de los seis partidos que le restan en su estadio en esta temporada en otro lugar. Castaño aclaró que Competición había considerado como óptimo el cumplimiento de las normas de seguridad para el partido por parte de la entidad verdiblanca. "Podría haber sido incluso una atenuante mucho más cualificada y quedar todo en un partido o incluso en ninguno. Por lo tanto, la sanción nos parece injusta".

Lo poco que gustó de lo decidido por el Comité de Competición en el Betis fue que se ordenara la reanudación del partido a partir del momento en el que lo suspendió Alberto Undiano Mallenco, el minuto 56. Tirando de nuevo de jurisprudencia, la directiva verdiblanca se considera también perjudicada por la decisión de Competición de que lo que resta de partido se dispute en terreno neutral, concretamente en el Coliseo Alfonso Pérez Muñoz de Getafe y sin público. "Es justo que se jueguen los minutos que restan, pero no que sea en Madrid, porque en el Valencia-Deportivo no se hizo lo mismo", afirmó Castaño en referencia al partido de Copa entre el Valencia y el Deportivo que se suspendió la pasada temporada tras el impacto de una moneda en la cabeza de un juez de línea en Mestalla. En aquella ocasión, los que quedaba por jugar se disputó también en el estadio valencianista.

De lo único que no opinó la directiva bética fue del expediente disciplinario abierto a los presidentes de ambos clubes por su actitud y declaraciones en los días previos al encuentro. Castaño dijo que esperarían a recibir el texto íntegro, con la fundamentación de la resolución para opinar sobre la misma. El Betis dispones de diez días hábiles a partir del próximo lunes para presentar sus quejas y reclamaciones.

El que ha quedado fuera de toda sanción o mención ha sido el propietario del club verdiblanco, Manuel Ruiz de Lopera, que no está bajo la jurisdicción de las autoridades deportivas ya que no figura en ninguno de los cargos de responsabilidad del mismo. Pero una cosa es la legalidad en sentido estricto y otra la realidad en el más amplio de los sentidos. Pero Ruiz de Lopera fue el que decidió arrinconar en el palco al presidente sevillista, José María del Nido, después de que éste no dejara que le sacaran una foto junto a a su busto de bronce antes del derbi liguero del pasado día 10 y también fue él quien anunció la firma de la paz con el Sevilla tras hablar con el presidente andaluz, Manuel Chaves, el pasado martes. Por supuesto, también fue él quien encargó que su citado busto presidiera el partido del miércoles, por encima de las cabezas de Del Nido y el propio presidente bético, José León. Ruiz de Lopera aún no ha dado su opinión sobre el asunto, pero ayer se reunió con la plantilla.

El Sevilla ha decidido no hacer comentarios sobre el asunto. Del Nido, que participó en el calentamiento de la cita copera, decidió hace semanas que en todo esto había más que perder que ganar y desde entonces ha apostado por la conciliación. Eso sí, no admite responsabilidad alguna sobre lo sucedido.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 3 de marzo de 2007