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Reportaje:

Auden, el escurridizo

El poeta británico, de cuyo nacimiento se acaban de cumplir 100 años, esquivó las sospechas sobre su presunta colaboración con el KGB

Quién mejor que un poeta para mentir en un interrogatorio policial. La habilidad que el inglés W. H. Auden tenía con las palabras no existió sólo en sus párrafos. Le sirvió para escapar dos veces de la agencia británica de seguridad, cuando lo arrinconaron a preguntas por sospechar que ayudaba a espías soviéticos, el siglo pasado. Nadie supo del temible juego que mantuvieron los agentes de los servicios secretos y Auden, de quien se conmemoró la semana el centenario de su nacimiento. Al fondo, un trauma todavía no curado en la sociedad británica: las ayudas que recibieron Guy Burgess y Donald Maclean para escapar del Reino Unido cuando se descubrió que trabajaban para el KGB soviético.

En documentos oficiales del Archivo Nacional, desclasificados esta semana, aparecen informes sobre los frustrados intentos de agentes del MI5 y MI6 por extraer una confesión del autor de Letter to Lord Byron y Spain.

Sospechaban que Auden ayudó a Burgess y Maclean. Ambos agentes, formados en el selecto círculo universitario de Cambridge, cruzaron el canal de la Mancha el 25 de mayo de 1951, alertados por su colega y doble espía Kim Philby. Según los documentos, la investigación apuntaba como destino inicial de la huida la isla de Ischia, próxima a Nápoles, donde el poeta tenía una residencia de verano.

Clasificado como "intelectual comunista" por el MI5, Auden esquivó los interrogatorios de los oficiales de inteligencia. Los agentes no lograron extraer una confesión de colaboración pese a que informes de la policía italiana señalaban que el poeta viajó a Ischia tres días después de la desaparición de Burgess y Maclean.

Un periodista de la agencia Reuters levantó las sospechas. Y la prensa siguió el hilo de la noticia: informó de que Burgess había intentado contactar con el poeta en vísperas de su dramática escapada con Maclean. Auden estaba esos días en casa del escritor Stephen Spender, quien declaró que el espía al servicio de los soviéticos parecía "muy ansioso" por hablar con el presunto colaborador. El FBI presionó a los británicos, quienes quisieron apretar el cerco: citaron a Auden para otro nuevo interrogatorio, pero el autor y dramaturgo les dio esquinazo. En octubre de 1951 regresó a Estados Unidos, su país de adopción. Tenía residencia estadounidense desde 1939.Su habilidad con las palabras le sirvió para escapar dos veces de los interrogatorios británicos

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 3 de marzo de 2007