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Reportaje:La desaparición de un dictador

Una herencia política que deja más deudas que haberes

Las violaciones de los derechos humanos durante la dictadura ensombrecen los logros económicos atribuidos a Pinochet

El hombre cuyo cuerpo va a ser incinerado hoy ha marcado la historia de Chile en el último tramo del siglo XX, pero tanto para sus detractores como para sus seguidores su legado ha ido mucho más allá del momento en que en marzo de 1990 dejó de ser oficialmente jefe del Estado. Unos lo reivindican como el hombre que puso las bases del próspero Chile actual, los otros subrayan que en la actualidad quedan numerosas rémoras diseñadas durante la dictadura para extender su poder y, sobre todo, que miles de víctimas y familiares no han encontrado justicia.

Porque la influencia política del fallecido no es sólo una cuestión de opiniones, como él mismo se encargó de recordar en diversas ocasiones. "El día que alguien toque a alguno de mis hombres se acaba el Estado de derecho", declaró poco antes de dejar el poder en marzo de 1990 sobre las acusaciones por violación de los derechos humanos que pesaban tanto sobre él como sobre algunos de sus colaboradores. No fue hasta 2000 cuando perdió la inmunidad de que gozaba tras ser acusado con más de 100 cargos por delitos de lesa humanidad. Un año después dejó de ser senador vitalicio.

"Es el hombre que modernizó Chile", subraya el diputado derechista Jorge Ulloa

"Hubo excesos ideológicos que costaron caro al país", comenta un ex ministro

Aunque sus partidarios aseguran que la estabilidad y prosperidad económicas de Chile son obra de la dictadura, varios expertos recuerdan que el régimen pinochetista comenzó con una fuerte vocación intervencionista empeñada en borrar la huella del socialista Salvador Allende, derrocado y muerto en el golpe militar. Pinochet cambió la moneda nacional -el escudo, por el peso-, incentivó la inversión de capital extranjero y aplicó una política económica proteccionista e intervencionista.

"Hubo excesos ideológicos que al país le costaron caros", comenta Genaro Arriagada, ministro de Presidencia con Eduardo Frei, y uno de los fundadores de la Concertación Democrática, la coalición entre la derecha moderada y los socialistas que gobierna en Chile precisamente desde que Pinochet dejó de ser jefe del Estado hace 16 años. "La privatización de la banca realizada en 1975 le costó al país en 1982 una de las crisis bancarias más grandes del mundo".

Influenciado luego por colaboradores formados en la escuela liberal de Chicago -los Chicago boys-, Pinochet convirtió Chile en uno de los puntales en Suramérica del libre comercio, hasta el punto de llegar a declarar que el sistema de libre mercado es el único útil para que "el hombre dé curso a su imaginación, sin necesidad de tener a sus espaldas un hombre con armas para que trabaje". Pero en Chile siempre había a las espaldas un hombre con armas. "Hubo privatizaciones con falta de transparencia y a precios ridículamente bajos", Un ejemplo de lo que no se debe hacer", subraya Arriagada.

La influencia directa de Pinochet en el sistema político todavía se deja sentir. De hecho, uno de los principales proyectos de la actual presidenta, Michelle Bachelet, ha sido la modificación del sistema electoral binominal impuesto por el dictador que impide la representación real de los partidos en el Parlamento de acuerdo a los votos recibidos. El Partido Comunista es uno de los grandes perjudicados de este sistema, pero también los partidos de la Concertación cuyos candidatos se quedan fuera de las Cámaras a pesar de que sus candidatos -que van en listas separadas- obtienen grandes porcentajes. Un ejemplo de ello es el líder democristiano Andrés Zaldívar, quien hace un año no logró escaño pese a obtener un 23% de votos en su circunscripción.

"Es el hombre que transformó y modernizó Chile", subraya el diputado Jorge Ulloa, de la derechista Unión Demócrata Independiente (UDI), la formación de la derecha más cercana a la figura del dictador fallecido. Importantes figuras de sus filas como Jovino Novoa o Patricio Melero han acudido en los últimos días al Hospital Militar de Santiago donde estaba ingresado el militar fallecido. Pero en el otro partido de la derecha, Renovación Nacional (RN) Pinochet provoca divisiones con un ala moderada encabezada por el ex candidato presidencial Sebastián Piñera quien ha recordado repetidamente que el dictador tenía pendientes cuatro juicios por violación de los derechos humanos.

El arresto en 1998 de Pinochet en Londres por petición del juez Baltasar Garzón es visto por muchos analistas como un punto de inflexión en su influencia. "Bajo una Constitución diseñada por sus colaboradores y a pesar del retorno de Chile a la democracia, Pinochet continuó manteniendo un poder enorme hasta su detención por sorpresa", destaca José Miguel Vivanco, director para las Américas de la organización de defensa de los derechos humanos Human Rights Watch (HRW) y nacido en Chile.

Para Vivanco la herencia que deja Pinochet es más importante en el exterior que en el interior por los procesos que tenía abiertos: "Es una llamada de atención a los dictadores de todas partes. Su caso ha demostrado que incluso los más poderosos transgresores de los derechos humanos pueden rendir cuentas ante la justicia".

"En cuanto a Derechos Humanos es algo lamentable. No hay otra experiencia peor en nuestra historia", opina Genaro Arriagada, quien añade: "Aunque para 2007 quede poco de su régimen para nosotros sus adversarios ha sido un caso de pedagogía perversa: aprendimos muchas cosas: la importancia de la unidad entre derecha e izquierda, el respeto a los derechos humanos y la valoración de la democracia liberal".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 12 de diciembre de 2006