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Reportaje:

Fractura en el Madrid

Juan Mendoza, vicepresidente, y Juan Carlos Sánchez, vocal, dimiten de la Junta de Calderón

Juan Mendoza, vicepresidente del Real Madrid e hijo de Ramón Mendoza, ex presidente del club, dimitió ayer de su cargo. Lo hizo impulsado por "la falta de cariño" de la Junta y tras repetir "durante los últimos tres meses" que "no estaba a gusto y que nadie le hacía caso", según explicó a este periódico el propio Ramón Calderón, su presidente. Mendoza.

No se marchó solo: Juan Carlos Sánchez, vocal y encargado de la sección de baloncesto, también dejó el puesto. "Presenté mi dimision a Calderon el jueves", explicó por teléfono. ¿La razón? "El Madrid ha negociado con la NBA sin conocimiento mío, ha habido viajes a Nueva York para hablar de la inclusion del Madrid en esa Liga sin que yo me haya enterado de nada". Para Sánchez es inviable que la Liga norteamericana desembarque en Europa. "No me puedo creer que la NBA se instale aquí y, si lo hiciera, estoy convencido de que el Madrid sería el primer club al que llamaria. Por dignidad, aunque estar en este club sea la ilusion mas grande de mi vida, tengo que dejar el club". Este periódico intentó ponerse en contacto con Mendoza, que creía que sus funciones en la entidad estaban poco delimitadas, pero no logró localizarlo. El vicepresidente envió una carta de despedida pero no intercambió una palabra con ningún directivo.

"Yo no sé qué es eso del cariño", sostuvo a su vez Calderón, desde Malagón, un pueblecito de la provincia de Ciudad Real, en referencia a Juan Mendoza. "Son cosas de niños que no hay quién entienda. No sé cómo valorar eso en un Consejo de Administración. Igual que ha venido, se va. No hay crisis ni nervios. Somos varios directivos y aquí no pasa nada. Lo grave es que se hubieran lesionado Ronaldo o Raúl", añadió. "O que fuéramos un club con problemas económicos, que no es el caso", completó.

Como en el caso de Mendoza, la marcha de Juan Carlos Sánchez se venía gestando desde hacía tiempo. Sánchez, ex vicepresidente de la Federación Española de Baloncesto, había admitido, según fuentes del club, su "incomodidad" con los pasos que estaba dando el Madrid para intentar formar parte de la NBA en el futuro. "Nos dijo que eso era un problema para él, que era una idea que no le gustaba mucho y que le ponía en una situación difícil con sus compañeros de la Liga ACB", deslizaron desde la Junta.

Pese a las bajas, Calderón insistió en que en el Madrid no hay crisis. Que "será que a alguien le interesa armar lío". Y que en la directiva "son todos amigos míos y por eso están todos ahí". "Me han llamado todos [los directivos], me han dicho que están conmigo y que es una pena lo que ha sucedido. Bueno, tampoco tiene tanta trascendencia", repitió a continuación en varias emisoras de radio.

Durante toda la tarde de ayer, sin embargo, se habló de hasta cuatro posibles dimisiones: las dos que se produjeron más las de Melchor Miralles, segundo de Sánchez en el baloncesto, y Pedro Trapote, vocal y amigo personal del presidente. "Melchor jamás me ha hablado de dimisiones ni nada", abundó Calderón, que definió al responsable de la sección de baloncesto -el Madrid de Joan Plaza es líder de la ACB con 12 victorias y ninguna derrota, a tres triunfos de su mejor inicio de siempre- como "un hombre muy leal". "No han dimitido y no sabemos de dónde ha salido la noticia", indicaron diversas fuentes del club. "Estamos esperando a los cuatro directivos a los que se ha implicado para sentarnos con ellos y preguntarles qué ha pasado, si alguno ha dicho algo y qué hay de cierto", añadieron.

Miralles explicó desde el principio que no había presentado la carta de dimisión en la secretaría del club. Y Trapote asistió "sorprendido" a su supuesta marcha del Madrid, que durante horas se dio por segura, desde Marraquech. "Muchos me llaman y me dicen que he presentado la dimisión", explicó desde la ciudad marroquí; "incluso mi propio hijo me ha llamado y me ha dicho: 'Papá, he leído en Internet que...'. Pero yo estoy en Marraquech, rodeado de traductores, haciendo operaciones y trabajando en notarías".

"Es curioso, pero en esta Junta no se han visto discusiones", continuó Trapote, que vio junto a Calderón el Sevilla-Madrid del sábado (2-1), partido al que no asistieron, según recuerda, ni Sánchez, ni Mendoza ni Miralles. "No hay un problema de núcleos duros [en la directiva]", argumentó; "no hay capillitas ni grupos porque todo está judicializado, entre otras razones. Después del partido contra el Sevilla se decidió suspender la reunión de la Junta prevista para hoy [ayer] y trasladarla a dentro de cuatro o cinco días, quizás hasta después del partido contra el Espanyol, porque muchos no podíamos estar en ella".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 12 de diciembre de 2006