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Reportaje:Dopaje | Operación Puerto

"Manolo Saiz controlaba las cosas"

Los ciclistas Jesús Hernández y Alberto Contador declaran en el juzgado como testigos

En julio pasado, Jesús Hernández, ciclista de Parla, del equipo Liberty Seguros en 2004 y 2005, acudió a la Guardia Civil para aclarar las dudas sobre su presunta implicación en la Operación Puerto. Allí, después de descubrir que se había producido un baile de apellidos a la hora de interpretar los documentos requisados en el registro de los pisos madrileños de Eufemiano Fuentes -su primer apellido, Hernández, coincide con el segundo de Roberto Heras, a quien en realidad se referían los papeles-, Hernández mostró su disposición a colaborar graciosamente en la investigación policial. Y, en ese sentido, declaró un par de cosas. La primera era que nada se hacía en el equipo sin que lo supiera el director, Manolo Saiz; la segunda, que era habitual en el equipo el uso de unos parches que le decían que eran de calor y que servían para prevenir contracturas musculares.

"En el Liberty usábamos recuperantes en parches de calor que nos poníamos por la noche"

Totalmente exonerado de cualquier acusación de dopaje, Hernández pudo en septiembre disputar la Vuelta a España, de la que se tuvo que retirar tras sufrir una caída en Almería.

Ayer, ante el juez Antonio Serrano, que instruye el sumario por presunto delito contra la salud en el que están imputados, entre otros, Manolo Saiz y el médico Eufemiano Fuentes y, a preguntas de la fiscal, Hernández se ratificó en ambas afirmaciones. "Quien controlaba las cosas era Manolo Saiz", declaró en el juzgado Hernández, el primero de los más de 50 ciclistas que declararán como testigos en la causa. Hernández añadió que todos los días de carrera les ponían recuperantes, p11, ácido fólico y hierro y que también les hacían extracciones de sangre para controlar el hematocrito. "Usábamos recuperantes en parches de calor que nos poníamos la noche antes para dolores ocasionales", dijo Hernández. "Generalmente, los pedíamos cada uno, salvo que el director te viera muy mal. Y a veces era Manolo Saiz el que decía a quién se le debían administrar. Si un día la etapa terminaba en alto, te ponían el parche para prevenir contracturas".

Según las investigaciones de la Guardia Civil tras descifrar los documentos intervenidos a Eufemiano Fuentes en los que figura la planificación de la temporada 2005 de los corredores del Liberty, los parches de calor a los que se refiere Hernández son, en realidad, parches de liberación lenta y continua de testosterona en cantidades lo suficientemente pequeñas para, sin dejar de ejercer efectos anabolizantes, resultar indetectables en los controles antidopaje.

Saiz no renovó en 2006 el contrato de Hernández, quien había sufrido una lesión de rodilla en 2004 y actualmente corre en el Relax-Gam.

Como Hernández, quien precisó que no había tenido tratos ni con Eufemiano Fuentes ni con José Luis Merino Batres, un hematólogo que figura entre los imputados, Alberto Contador, el otro ciclista citado ayer a dar testimonio, también respondió negativamente a las tres preguntas del juez Antonio Serrano: no, nunca le han transfundido sangre, y no, nunca ha tenido lesión ni se ha sentido perjudicado. Sin embargo, Contador, ciclista de Pinto que corre en los equipos de Saiz desde 2003 y aún sigue a sus órdenes, minimizó el poder del cántabro al declarar que era "administrativo" y que con él no tenía trato directo. Contador, además, también se distanció de su ex compañero afirmando, en respuesta a las preguntas de la fiscal, que nunca le habían dado ni parches ni ningún otro tipo de recuperantes, ni siquiera el electroestimulador muscular. "Los médicos del equipo sólo me han suministrado complejos vitamínicos en pastillas, como Pharmaton Complex o Vitamina C, que yo mismo compraba en las farmacias", dijo; "y, como mucho, alguna vez que estuve anémico me pincharon vitamina B12".

Ni Hernández, de 25 años, ni Contador, de 24, se acogieron al derecho a no declarar para evitar que lo que dijeran como testigos pudiera ser utilizado en su contra en un posible y futuro expediente administrativo -es decir, si alguno declarara que se ha dopado o que ha asumido, aun inconscientemente, sustancias dopantes, sería sancionado con dos años de suspensión- en su declaración individual, que duró unos 15 minutos.

La única pregunta que le generó dudas a Contador fue la de la fiscal sobre su disposición a someterse a una prueba de ADN para despejar cualquier tipo de dudas sobre si algunas de las bolsas requisadas pudiera contener sangre suya. El madrileño contestó en un principio que preferiría no hacérselas, pero luego rectificó y respondió que no tendría ningún inconveniente.

En los listados que maneja la Guardia Civil con los códigos con que estaban marcadas las bolsas no figura ningún dato que permita sospechar que pertenecen a Contador o Hernández.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 12 de diciembre de 2006