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Reportaje:

Un gigante emerge en la llanura sevillana

Tres arquitectos compiten por construir la torre que albergará la sede de Cajasol en Sevilla

Una ley no escrita sostiene que ningún edificio de Sevilla puede ser más alto que la Giralda (97 metros). Ya no. Tres proyectos arquitectónicos compiten por la construcción de una torre que superará con creces la altura del antiguo alminar almohade. El rascacielos albergará la sede de Cajasol, la entidad resultante de la fusión de las dos cajas de ahorros de Sevilla (El Monte y San Fernando). Los proyectos que quedan en liza, del madrileño Alejandro Zaera, del argentino César Pelli y del peruano Bernardo Fort-Brescia, se someten desde ayer hasta hoy a examen. El proyecto de Pelli, el más sobrio, mide 178 metros. El de Zaera, de 187 metros, juega con el arraigo cultural en Sevilla (simula un traje de flamenca). La torre de Fort-Brescia es una gran ele de 216 metros.

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Los tres arquitectos finalistas del concurso convocado por Puerto Triana, empresa propiedad de las cajas, coinciden en que sus torres han sido diseñadas específicamente para Sevilla. La atalaya, que se convertirá en una de las más altas de España, se ubicará en la salida oeste de la ciudad, dentro del parque tecnológico de la Isla de la Cartuja. "Nuestro reto es diseñar una torre en la ciudad de la Giralda. La solución es construir un edificio que no sea extraordinariamente alto", explica el argentino César Pelli, del estudio Pelli Clarke, en Estados Unidos. La torre proyectada por este arquitecto es la más baja de las propuestas.

Precisamente, la competencia con la torre más alta y emblemática de la capital andaluza ha sido un tema muy debatido desde que se conoció el proyecto, seguido con lupa por el Ayuntamiento de Sevilla, gobernado por el socialista Alfredo Sánchez Monteseirín. "La Giralda está demasiado sola. Necesita alguien que la saque a bailar", asegura en tono cómico el madrileño Alejandro Zaera.

"El PGOU establece la posibilidad de marcar las actuales entradas a la ciudad con hitos en altura, es decir, con edificios de imagen poderosa que simbolicen la pujanza económica y urbana de Sevilla", afirma el alcalde. El proyecto Puerto Triana prevé construir sobre una superficie de 68.000 metros cuadrados, de los que un máximo de 48.000 podrían dedicarse a uso comercial. La altura máxima contemplada en el plan general es de 110 metros.

Comité de selección

El comité que seleccionará el ganador, formado por 15 personas, escucha desde ayer hasta hoy las propuestas de los arquitectos, que tienen dos horas para explicar sus ideas. El argentino César Pelli fue ayer por la tarde el primero en exponer. Hoy les toca el turno a Zaera y Fort-Brescia. Las cajas tienen previsto publicar el resultado antes de final de año. "Los tres proyectos tienen elementos muy atractivos. El de Pelli es el canon clásico. El de Fort-Brescia es estilizado y el más innovador. Destaca por su esbeltez. El de Zaera es el más estudiado, tanto tecnológica como técnicamente", opina el alcalde. En el camino se quedaron los proyectos del japonés Isozaki y los franceses Valode & Pistre.

El presupuesto con el que cuentan los estudios de arquitectura llega hasta los 140 millones de euros. "Es un precio un poco justo, pero viable", afirma Alejandro Zaera. Su propuesta pretende ajustarse al arraigo cultural andaluz. La torre que ha diseñado insinúa un traje de volantes y utiliza materiales tradicionales de la artesanía sevillana. "El edificio se cubrirá con una piel de cerámica vidriada de colores verde y blanco, como si fuera un patrón de un mosaico andaluz", explica Zaera, que señala la silueta como el elemento distintivo de su proyecto.

El resto de concursantes también ha huido de los grandes muros de cristal habituales en los rascacielos. El rechazo al calor y la preocupación por el medio ambiente han sido las razones fundamentales de este planteamiento. "Nuestro edificio tiene un único lado de vidrio que mira al norte. Así, el sol entra sin crear una carga energética excesiva sobre el edificio", describe el peruano Bernardo Fort-Brescia. El proyecto de su estudio, Arquitectónica, presenta una gran ele que parte de la superficie, "como parte del entorno", según él mismo describe.

Pelli plantea construir una torre "delgada y angosta" con una planta elíptica, cuyo techo será fotovoltaico y cuyas paredes de cristal estarán protegidas por celosías de madera reciclada. "Es una torre simple, pero que no es estática. Parece un baile", explica el arquitecto, que en la base del edificio ha proyectado una calle "sevillana", con "naranjos y plantas de jacarandá", en la que irán ubicados los negocios. Pelli propone, además, construir un jardín sobre los edificios de las tiendas.

Sevilla contará también con el trabajo de cuatro grandes firmas arquitectónicas para otro proyecto: Norman Foster, Arata Isozaki, Jean Nouvel y Guillermo Vázquez Consuegra urbanizarán el espacio que hoy ocupa la fábrica de Cruzcampo en el barrio de Nervión.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 12 de diciembre de 2006