La energía del campo

En vez de gasolina o gasóleo, bioetanol sacado de los cereales y biodiésel extraído del girasol o la colza. Los biocarburantes se han hecho un hueco importante en países como Brasil y EE UU. En la UE están listos para despegar. Una alternativa interesante para transporte y agricultores

El plan de energías renovables prevé un 5,8% de biocarburantes en el consumo total de combustibles en 2010.
El plan de energías renovables prevé un 5,8% de biocarburantes en el consumo total de combustibles en 2010.ÓSCAR CARRIQUÍ/ABENGOA

Estamos en plena temporada de recogida de la remolacha, y decenas de camiones descargan a diario miles de toneladas en la planta de procesamiento que la Sociedad Cooperativa General Agropecuaria (ACOR) tiene en Olmedo, cerca de Valladolid. Este frenético ir y venir de camiones y tractores contrasta con el incierto futuro que le espera a esta hortaliza, debido a la nueva regulación del mercado agrícola europeo y mundial, que rebaja tanto las subvenciones como la producción.

Sin embargo, los miles de socios de la cooperativa no muestran excesiva preocupación. En menos de un año, los mismos camiones, esta vez cargados de semillas de colza y girasol, entrarán a llenar los gigantescos silos que abastecerán la planta de biodiésel que ACOR construye a escasos metros de la azucarera. Será la primera en toda Europa que integre el ciclo completo de producción, desde la cosecha hasta la venta del carburante. Victoriano Garrido es socio de la cooperativa y cultiva cerca de 75 hectáreas en la pequeña localidad abulense de Vinaderos. Es uno de los agricultores de Castilla y León que han cambiado la orientación de sus cosechas, y por primera vez va a destinar seis hectáreas a un cultivo energético. "Al principio éramos muy reacios", comenta mientras echa las semillas en la sembradora acoplada al tractor. "Estamos hartos de que nos vendan milongas que se quedan en nada. Pero en esta ocasión soy optimista, y aunque hay que darle dos o tres años para comprobar si es rentable, vemos que los precios de la colza han subido bastante, que es un cultivo que te permite compaginarlo y rotarlo con otros y que además necesita un menor tratamiento químico". Curiosamente, gracias al biodiésel, la colza tiene una segunda oportunidad en el terreno agrícola tras la mala fama que se granjeó con el envenenamiento masivo (600 muertos y 25.000 afectados) que produjo su transformación en aceite adulterado a comienzos de los años ochenta.

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Ahora es el petróleo -al que la colza y otros cultivos energéticos y residuos derivados de la biomasa intentan sustituir como fuente de energía en el transporte- el que tiene peor fama, en especial desde el punto de vista ambiental. La quema de este combustible fósil, transformado en gasolina o gasóleo, es una de las mayores fuentes de emisión de dióxido de carbono, y, por tanto, responsable del agravamiento del fenómeno del cambio climático. Además, el progresivo aumento de su precio y la dependencia que Europa, y en concreto España, padece para asegurar su suministro añaden una variable económica que ha provocado la búsqueda y puesta en marcha de alternativas más ecológicas y rentables. Fueron, sin embargo, Brasil y Estados Unidos, dos países con una producción nacional de petróleo mayor que la de nuestro continente, los que dieron el primer paso en la implantación de los biocombustibles, en especial del bioetanol, del que producen en la actualidad más del 90% del mercado mundial. En el continente europeo, España aparece como el primer productor.

Plantas ricas en azúcares, como puede ser la remolacha, o con alto contenido en almidón, como los cereales, forman la materia prima a partir de la cual se fabrica el bioetanol, sustituto natural de la gasolina. El gasóleo tiene su alternativa en el biodiésel, cuya procedencia más común son las plantas oleaginosas (colza y girasol sobre todo) y los aceites de fritura usados.

En principio, el futuro agrícola que se pinta para estos cultivos energéticos es más esperanzador que para algunos con destino alimentario. Las previsiones europeas y españolas -recogidas, respectivamente, en una directiva y en el Plan de Energías Renovables de España (PER)- establecen en torno al 5,8% de participación de los biocarburantes en el monto total del consumo de combustibles en 2010. Pero la situación en España no invita al optimismo, a pesar de la veintena de proyectos de nuevas plantas por construir y de la entrada de gigantes de la energía como Acciona y Repsol YPF. En 2005 se marcó un primer tramo de cumplimiento de los porcentajes en el 2%, pero la realidad se quedó en el 0,45%. "Si no se toman medidas excepcionales para fomentar su consumo, no cumpliremos con los objetivos, y no lo decimos sólo nosotros, sino un informe de la Comisión Europea", sentencia Manuel Bustos, director de la sección de biocarburantes de la Asociación de Productores de Energías Renovables (APPA). Además destaca la paradoja de que nuestro país sea un importante productor de biodiésel, pero que exporte el 60%, y que la práctica totalidad de la producción de bioetanol se utilice como aditivo para mejorar el índice de octanos de la gasolina y no como combustible. En España hay centenares de gasolineras que expenden biodiésel mezclado con gasóleo, pero no se vende un solo litro de bioetanol mezclado con gasolina. "La exención del impuesto de hidrocarburos más allá de lo establecido hasta ahora [año 2012] y la obligatoriedad de imponer una cuota de biocarburantes en relación al conjunto de combustibles fósiles son medidas que impulsarían el consumo", concluye Bustos.

La última iniciativa choca frontalmente con las intenciones de las empresas petroleras. Álvaro Mazarraza, director general de la Asociación Española de Operadores de Productos Petrolíferos, afirma: "Somos contrarios a la comercialización de un porcentaje fijo, pues encarecerá el precio final. Hoy por hoy, los biocarburantes no serían competitivos si no fuera por la exención fiscal de la que gozan, ya que su fabricación es más cara que la de los convencionales". Desde APPA esgrimen rápidamente que si se asumieran los costes ambientales que provocan las petroleras no se hablaría tan a la ligera de la competitividad de unos y otros.

Abengoa Bionergía es el primer productor europeo de bioetanol y el quinto de Estados Unidos, con 746.000 toneladas despachadas en 2005. Ginés de Mula, director de relaciones institucionales, sostiene: "Es muy simple: las petroleras no tienen ningún interés en utilizar estas mezclas directas. Pero el mercado y el cumplimiento del Protocolo de Kioto acabarán dándonos la razón a los productores, porque en Estados Unidos ya existen mezclas de hasta el 10% de bioetanol, y en muchos países de Europa la obligatoriedad de la cuota será un hecho". La empresa ve el futuro con tanta claridad que ya ha suscrito convenios de colaboración con empresas automovilísticas para fabricar vehículos con motores flexibles que puedan utilizar como combustible el llamado E85 (85% de bioetanol y 15% de gasolina).

Llegados al punto de las subvenciones y las cuotas obligatorias, parece claro que la Administración tiene algo que decir. El Plan de Energías Renovables de España fue el primero en abrir la boca hace algo más de un año. En dicho documento, las ayudas públicas, que hacen referencia a los incentivos fiscales (tipo cero del impuesto especial sobre hidrocarburos), se cuantifican en 2.855 millones de euros hasta el final del periodo de vigencia del plan, en el año 2010. En cuanto a los objetivos de implantación de los biocarburantes (el 5,80%), las cifras de producción que se marcan para el mismo periodo son de 750.000 toneladas equivalentes de petróleo (tep) para el bioetanol y 1.222.000 para el biodiésel. Con los datos en la mano del año 2005 (112.500 tep de bioetanol y 24.500 de biodiésel) resulta casi utópico pensar que se cumplirán los objetivos si no media otro impulso administrativo. El Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), principal artífice de la elaboración del PER, no quiere tomar posiciones sobre cuáles pueden ser esas medidas, en especial las que afectan a la obligatoriedad de comercializar biocarburantes.

Quien sí parece mover ficha es otro de los organismos implicados, el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, que intenta sacar adelante un acuerdo consensuado con organizaciones agrarias y con el sector industrial para firmar contratos de compraventa de materia prima que contente a ambos sectores. Otra batalla se libra en Bruselas, donde los agricultores piden al Ministerio de Agricultura que se deje la piel en la modificación del Reglamento de Ayudas de la Política Agrícola Común (PAC), que establece 45 euros por hectárea y año para los cultivos energéticos y una superficie máxima subvencionable en toda Europa de 1,5 millones de hectáreas. Desde la Unión de Pequeños Agricultores (UPA) estiman que estas cifras son claramente insuficientes para estimular el despegue, y proponen que se incrementen las ayudas (al doble, 90 euros) y la superficie (dos millones de hectáreas).

Durante la pasada campaña se disparó el número de superficie destinada a cultivos energéticos en España. Según datos del Fondo Español de Garantía Agraria (FEGA) se sembraron 223.467 hectáreas, ocho veces más que en la campaña anterior. Castilla-La Mancha, con 127.000 hectáreas, y Castilla y León, con 86.000, copan la práctica totalidad de la extensión, y en cuanto al tipo de cultivo, son los cereales los que dominan. Javier Alejandre, responsable del área agroenergética de UPA, matiza este salto tan espectacular: "El aumento se debe a la prolongación del periodo de presentación de ayudas de la PAC, que permitió a los agricultores reconducir sus declaraciones hacia el sector energético debido al hundimiento de los precios del alimentario; una vez que los agricultores no pudieron vender sus cosechas, tuvieron claro que era preferible recibir la ayuda directa de los 45 euros". Para acabar de echar el jarro de agua fría, Alejandre advierte: "En la actual campaña descenderá la superficie destinada a cultivos energéticos a unas 50.000 hectáreas, porque el mercado alimentario vuelve a estar con mejores precios".

Para que el número de hectáreas crezca, las asociaciones agrarias piden a la mesa a debate en el Ministerio de Agricultura que la industria procesadora se comprometa a comprar la materia prima en España y "a establecer un precio mínimo, para luego corregirlo con las subidas o bajadas que se den en el mercado". En cuanto a la procedencia de la materia prima, UPA ve con recelo que muchas de las nuevas plantas de procesamiento vayan a instalarse en puertos marítimos o cerca de la costa, "síntoma de que se preparan principalmente para recibir el grano de fuera de España", deduce Alejandre. Sobre todo tienen especial prevención con las importaciones de colza desde el continente americano y de aceite de palma desde el sureste asiático. Aquí también interviene la voz de los ecologistas, que consideran poco sostenible que se deforesten selvas y se sustituyan por cultivos energéticos.

Para vigilar la correcta implantación de estos cultivos se ha constituido la Mesa por un Aceite Sostenible (RSPO, en sus siglas en inglés), en la que interviene APPA y asociaciones ecologistas como WWF / Adena con la intención de garantizar un sistema de plantaciones que cumpla con una serie de criterios sostenibles, porque, si no, al final el cuidado del medio ambiente se vuelve del revés y son más los perjuicios que los beneficios.

Ginés de Mula, de Abengoa Bionergía, afirma: "La firma de contratos con agricultores españoles va a más, y en la actualidad no importamos ni un solo grano de fuera de la UE. Nosotros tenemos claro que nuestro principal mercado de abastecimiento debe ser el español, y así lo vemos en un futuro; pero de momento nuestro territorio no produce la cantidad suficiente, el cereal es más caro que en el resto de Europa y no nos queda más remedio que acudir al mercado libre para satisfacer nuestra demanda".

Iniciativas como las de ACOR, que ya ha creado escuela gracias a otro proyecto emprendido por Arento y la Federación de Cooperativas Agrarias de Aragón, ayudan a frenar el escepticismo en el mundo agrícola. "El agricultor con visión de futuro ha entendido rápidamente los beneficios que le puede reportar la producción del biodiésel, entre otras cuestiones porque en este caso es partícipe directo de dicha producción", señala Jesús Arranz.

El biodiésel necesita de este paso adelante de los agricultores porque hasta la fecha la producción principal está derivada de la reutilización de los aceites de fritura. Gran parte del aceite procedente de las freidoras casi industriales que cocinan el pescaíto en la Costa del Sol (Málaga, Torremolinos, Marbella y Fuengirola) acaba convertido en combustible en la planta que Biodiésel Castilla-La Mancha tiene en Santa Olalla (Toledo). En 2005, esta labor de recogida permitió recuperar y evitar el vertido controlado o descontrolado de 5,3 millones de litros de aceites usados. Veintiocho gasolineras de Madrid y Castilla-La Mancha y las empresas municipales de transporte de la capital, Málaga y Sevilla son clientes habituales de una factoría que, según su director comercial, Daniel López, "sigue investigando la mejor manera de producir un combustible seguro y cada vez más ecológico; para ello colaboramos con la Universidad de Castilla-La Mancha".

En esta universidad trabaja Magín Lapuerta, catedrático de Máquinas y Motores Térmicos y uno de los científicos que más han trabajado con biocombustibles en España. "Todavía queda mucho por investigar y conocer, tanto en lo relacionado con el comportamiento del biodiésel en los motores como en los cultivos que son más apropiados y ofrecen mejores rendimientos", señala de entrada. Según la ley, en España sólo se permite la venta de mezclas de hasta el 20% con gasóleo o biodiésel puro. Magín Lapuerta confirma, para tranquilidad de los usuarios, que, si se cumplen las especificaciones de calidad del biodiésel, los motores actuales funcionan correctamente con este tipo de combustibles y tienen notables ventajas ambientales, pero advierte: "La Administración no realiza un seguimiento de calidad en las gasolineras, cuando por ley debería hacerlo; son los propios productores de energías renovables, a través de su asociación APPA, los que lo realizan".

A estas objeciones en el apartado del control de calidad se unen otras que parten del movimiento ecologista, que entienden que el debate debería ser de máximos. Paco Segura, portavoz de Ecologistas en Acción, asegura: "Si seguimos fomentando el actual modelo de utilización del vehículo privado no existirá superficie cultivable en el planeta que abastezca sus depósitos; hay que tener en cuenta que ahora hay un parque automovilístico de 600 millones de coches y faltan por incorporarse a esta dinámica los habitantes de los países más pobres, que podrían llegar a multiplicar por cinco esa cantidad". Por otro lado, Heikki Willstedt, experto en energía y cambio climático de WWF / Adena, reclama como necesaria la aprobación, por parte de la UE, de "un sistema de certificación que especifique el potencial que los biocombustibles tendrían en la lucha contra el cambio climático, ya que, en muchos casos, producirlos consume más energía de la que generan, y esto puede significar que no ofrezcan muchas ventajas frente a los combustibles fósiles en términos de gases de efecto invernadero". En APPA entienden que el balance energético y sobre todo ambiental sigue siendo positivo porque "los biocarburantes no son tóxicos, carcinógenos o alergénicos; son biodegradables, no contienen azufre y reducen significativamente las emisiones de monóxido de carbono, partículas y compuestos aromáticos".

Más información en: www.appa.es y www.energias-renovables.com.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 26 de noviembre de 2006.