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Inmaculada Echevarría, la enferma de Granada que quiere morir, firma un testamento vital

Inmaculada Echevarría, la mujer que sufre distrofia muscular progresiva y que desde hace ocho años está postrada en una cama en el Hospital de San Rafael en Granada, firmó ayer un testamento vital en el que expresa a las autoridades su voluntad de morir. El documento, que consta de un modelo estándar y al que Echevarría ha agregado una declaración personal que prefiere no hacer pública, fue recogido ayer por una funcionaria de la Delegación Provincial de Salud de la Junta de Andalucía, que se desplazó hasta la habitación de la paciente.

En palabras de Ignacio Fernández, abogado de Echevarría, el paso dado ayer es "una de las últimas posibilidades" con las que cuenta la paciente, ya que la eutanasia es ilegal en España. "No existe ningún resquicio legal por el que pueda entrar este caso ni ningún otro", señaló Fernández. La apertura del expediente que incluye el testamento vital presentado ayer por Echevarría permite a los ciudadanos decidir la asistencia sanitaria y el tratamiento que quieren recibir en el caso de que sufrieran una situación en la que no pudieran expresar su voluntad. En su testamento, Echevarría ha solicitado a la administración que, en el caso de que pierda la consciencia y deje de tener control sobre sus actos, sea desconectada del ventilador mecánico que le permite respirar.

Pese a esta disposición, el abogado de la enferma dijo ayer que alberga pocas esperanzas de que Echevarría pueda ver atendida su petición. En principio, la intención de Fernández era la de solicitar al hospital en el que la paciente permanece ingresada que se limitara el esfuerzo terapéutico y que se desconectara el ventilador, como pide la enferma. Sin embargo, según explicó ayer Fernández, "vamos a valorar con mayor tranquilidad esta opción porque ya conocemos la respuesta y no queremos hacer movimientos que nos lleven a estrellarnos contra un muro". Además, el letrado dijo estar esperando a que "descienda la atención informativa" para dar nuevos pasos.

La enfermedad que sufre Inmaculada Echevarría, de 51 años, además de incurable es degenerativa, por lo que no existe posibilidad de mejora.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 11 de noviembre de 2006