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Vecinos de una zona de Valencia piden medidas contra el botellón

La asociación de Vecinos de Arrancapins-La Petxina de Valencia exigió ayer a través de un comunicado que la zona de ocio de la calle Juan Llorens reciba "atención especial" por parte del Cuerpo Nacional de Policía y de la Policía Local de Valencia para evitar las incidencias de consumo de alcohol en la vía pública.

La entidad considera incomprensible que se "margine" esta zona mientras se concentran los esfuerzos en el paseo de la Alameda o las inmediaciones de la discoteca Woody puesto que "este sector está pendiente de la declaración de Zona Acústica Saturada (ZAS)", una medida que se aprobó en el pleno del pasado 30 de junio.

Las quejas de los vecinos llegan después de que en la madrugada de ayer se pusiera en marcha un dispositivo donde participaron cuatro patrullas de la Policía Nacional, 10 de la Local y una de la Autonómica. La colaboración de los distintos cuerpos de seguridad es el resultado del pacto alcanzado entre el concejal de Seguridad Ciudadana del Ayuntamiento de Valencia, Miguel Domínguez, y el subdelegado del Gobierno en la provincia, Luis Felipe Martínez, al respecto. A lo largo de esta primera salida conjunta, la Policía Local impuso un total de 18 sanciones a jóvenes por practicar el botellón.

La reunión entre Domínguez y Martínez puso fin a las acusaciones que el equipo de Gobierno de la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, lanzó a la administración central a quien responsabilizaba de la situación de descontrol. Martínez recordó el pasado miércoles que las labores para atajar esta práctica son competencia municipal y aclaró que el papel de la Policía Nacional es puramente auxiliar.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 11 de noviembre de 2006