La candidatura socialista al Ayuntamiento de Madrid

El rechazo de Bono a luchar por Madrid descoloca al PSOE y provoca malestar

La dirección socialista reconoce que el partido gestionó mal "la ambigüedad" del ex ministro

Manuel Chaves, presidente del PSOE, fue el primero en conocer ayer que José Bono rechaza definitivamente ser candidato a alcalde de Madrid. Después, el ex ministro conversó con José Blanco, secretario de Organización del PSOE, y éste, a su vez, comunicó al líder de los socialistas madrileños, Rafael Simancas, la negativa de Bono a ser cabeza de lista, después de haber interpretado -también José Luis Rodríguez Zapatero- que el era más que posible. El no causó malestar con Bono pero también desconcierto al reconocer ahora que el partido no gestionó bien "la ambigüedad" del ex ministro.

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La bola de nieve fue creciendo durante toda la jornada del martes hasta culminar en la convicción de los principales dirigentes socialistas de que Bono aceptaría las reiteradas ofertas del presidente del Gobierno para que disputara la alcaldía de Madrid a Alberto Ruiz-Gallardón. El lunes por la tarde fue la última vez que Zapatero se lo pidió, con la advertencia de que no iba a cejar en el empeño. Toda vez que Bono consideró un "honor" que se acordaran de él, y que enfatizara su condición de militante -por tanto, a disposición del partido-, la dirección del PSOE creyó escuchar lo que quería: el de Bono. Pero, al parecer, en el ex ministro prevalecía la voluntad de permanecer aún alejado de la vida pública.

"Vamos a respetar su decisión de mantenerse retirado de la política". Esta frase del secretario de Organización del PSOE, José Blanco, sirvió para que se supiera, de manera pública, que los socialistas daban por zanjado el enredo. La conversación que ambos tuvieron ayer estuvo presidida por una gran frialdad.

"Ha habido confusión en estas últimas 24 horas", señaló el presidente del PSOE, Manuel Chaves, en un intento de no echar más leña al fuego. A primera hora de la mañana, el ex presidente de Castilla-La Mancha le había comunicado por teléfono que no iba a aceptar las propuestas de Zapatero y que eso no debía suponer nada nuevo porque en todas las ocasiones había sido invariable su posición negativa.

En efecto, Bono siempre ha dicho que no, pero sus declaraciones en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, y después en Cuatro, fueron interpretadas como indicio de que el estaba cerca, aunque permanecía la ambigüedad.

Cuando ayer quedó patente el no del ex ministro, difundido a primera hora por la cadena SER, se produjo un desconcierto generalizado en la dirección socialista y en el PSOE de Madrid. Las primeras apreciaciones fueron muy críticas con Bono. Para los socialistas, con este "espectáculo", como dijo el senador Juan Barranco, han quedado mal Zapatero, toda la organización y el Partido Socialista de Madrid. Su líder, Rafael Simancas, tuvo que escuchar ironías sin fin del PP y quejas continuas de sus compañeros. Aunque sólo Barranco lo hizo en voz alta. "Sinceramente, creo que estamos rayando en la falta de respeto a los madrileños y la humillación a los militantes de Madrid", dijo. Unas palabras que no fueron las más duras que se escucharon a militantes del PSM. "Quienes dirigen esta operación no lo están haciendo adecuadamente", agregó Barranco.

El ex ministro siguió suscitando reacciones de sorpresa hasta la misma noche de ayer, cuando cerró la jornada con unas polémicas declaraciones a RNE: "Yo voy a morirme, si Dios quiere, con el carné del PSOE en el bolsillo. Pero ya sabe usted lo que le decía Gil Robles a Areilza cuando se le quejaba de que no le nombraban ministro: 'Con la cantidad de mujeres que se mueren sin ser putas, y que usted quiera ser ministro...'. Y es que, en realidad, se puede estar perfectamente en política sin necesidad de ser ministro o de ser alcalde".

DECLARACIONES DEL MALENTENDIDO

- "Es algo que, personalmente, me agrada; no me amargan los dulces. Me alegra que en mi partido se acuerden de mí par un puesto de esa importancia; pero es una decisión sobre la que yo no me voy a pronunciar"

- "La decisión sobre los candidatos corresponde en primer lugar al partido, y el partido sabe que yo quiero estar en una segunda línea, sabe que soy militante del partido y tendrá que tomar las decisiones que crea oportunas"

- "El presidente del Gobierno cuenta no solamente con mi subordinación, como socialista, sino con mi afecto y mi consideración, y todo lo que él y yo hablemos debo mantenerlo en la reserva. Es él el que sobre este asunto, si lo desea, puede hacer algún tipo de manifestación"

- "Ahora, el partido en Madrid, y el partido a nivel federal y el presidente del Gobierno, tienen que tomar las decisiones que crean oportunas, yo no creo que deba adelantarlas, ni alimentar ningún tipo de especie que no he promovido"

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 11 de octubre de 2006.

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