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Entrevista:Polémica en el mundo del teatro

Las razones políticas y el afán provocador de unas declaraciones alimentan el debate

Autores, directores de escena y cineastas opinan sobre la oportunidad de programar la obra

LAS PREGUNTAS 1. ¿Un teatro público debe programar la obra de un artista que ha ofendido a parte del público que financia la institución? 2. ¿Cree que el valor de una obra artística de un creador debe quedar al margen de los exabruptos pronunciados por el responsable de la misma?

FERNANDO SAVATER

Filósofo y escritor

1. Creo que tantas razones existen para programar la obra de Rubianes como para que no se haga. Si la institución considera que la calidad del espectáculo lo merece creo que no habría ningún problema para que la incluyese en su programación, pero también puede no hacerlo pensando en artistas que no ofenden a nadie con sus palabras y que pueden representar sus obras pagadas con dinero público. Se puede pensar que hay salas privadas en las que se pueden mostrar esos espectáculos sin problemas.

2. Puede haber ocasiones en que la calidad de la obra esté por encima del autor, pero no suele ser frecuente. En el caso de que así fuese yo preferiría ver la obra a no verla. Aunque dudo mucho de que sea ésa la situación de Pepe Rubianes. Igual Lorca eran todos es su gran espectáculo, pero lo dudo mucho y ésta sería la primera vez que hiciese algo de calidad.

LLUÍS PASQUAL Director teatral

1. Siempre he dicho que los teatros son repúblicas independientes, así que pueden obrar como les parezca. Por otro lado, esté asunto de Rubianes constata que somos una civilización que valora mucho a los iconoclastas, pero sólo cuando ya han muerto.

2. Por supuesto. La historia del arte está llena de ejemplos. ¿A quién le importa lo que opinaban Leonardo o Miguel Ángel sobre el Papa? Sólo nos preguntamos eso cuando nos jode, cuando el que dice cosas polémicas es un contemporáneo.

CALIXTO BIEITO

Director teatral

1. Los teatros tienen un director artístico que es quien debe decidir lo que se programa o no. El responsable artístico elige y no debe estar sometido a presiones políticas.

2. Para mí hay unos límites. No programaría nunca a un autor de ideas nazis, xenófobas o que incitaran a la violencia. Pero ése no es, por supuesto, el caso de Pepe Rubianes.

JOAN LLUÍS BOZZO

Director teatral

1. La decisión de lo que se programa es del director del teatro, un profesional con un criterio artístico. Los contribuyentes no tienen nada que ver con esa decisión. Lo contrario sería ridículo: hay casi tantas opiniones como contribuyentes.

2. No tiene nada que ver una cosa con otra. Aparte de que en el caso de Pepe esas declaraciones polémicas él las matizó, explicó y corrigió después.

MERCEDES LEZCANO

Directora teatral

1. Creo que si la contratación de la obra es previa a la polémica el teatro, bien sea público o privado, debe mantenerlo. La polémica no puede desbaratar la programación, el teatro debe guardar una coherencia y un contrato firmado previamente debe ser prioridad.

2. No conozco el espectáculo, pero la obra y su autor van irremediablemente unidos. Uno siempre es fruto de sus actos y sus palabras. Todos los nacionalismos periféricos y españolistas son un error. Creo que los nacionalismos y las religiones son el gran problema de este mundo.

JOSÉ LUIS GÓMEZ

Director teatral

1. No quiero entrar en la polémica de este desgraciado asunto, porque me parece que se han mezclado un montón de cosas. Me parecen desafortunadas las declaraciones, pero lo demás son decisiones que tiene que tomar solo el director del teatro sin ninguna influencia. Es una historia muy desafortunada. La política ni el poder se pueden meter en la expresión de opiniones que son libres, que pueden ser atacables con la palabra. En este caso la persona se ha disculpado y se ha mostrado dispuesta a retirar su obra no sé qué más se le puede pedir. Ha hecho todo lo que estaba a su alcance para remediar el mal paso que haya podido dar.

2. Está al margen, por supuesto que sí. Uno puede estar en profundo desacuerdo con el creador y la obra que haga se puede considerar muy importante. Otra cosa es que en el fondo no se puede estrictamente separar pero tampoco unir. Las salidas de tono no son graves, hay cosas que sí son realmente graves.

GUTIÉRREZ ARAGÓN

Cineasta

1. Una cosa son las opiniones particulares y otra es su valor artístico. Es un mal camino el programar a la gente según sus ideas políticas, al margen de si a la hora de expresarlas se hace con mayor o menor fortuna.

2. Es verdad que es muy difícil separar el valor de una obra de las posibles salidas de tono de sus creadores, la verdad. Estoy en contra de este enorme narcisismo que tienen los creadores a la hora de opinar de todas las cosas, incluso de las que no saben, pero eso no tiene que ver con que se censure lo creado.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 9 de septiembre de 2006