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Tribuna:Polémica en el mundo del teatro

¡Nuevo error, otro éxito del terror!

Independientemente de lo que uno opine de las declaraciones y rectificaciones de Pepe Rubianes, el hecho es que una obra dirigida por él y ya programada en un teatro se viene abajo ante la amenaza de los terroristas. ¡Grave error! Al revés: ante las bravuconadas de los violentos es cuando hay que resistir más que nunca y programar la obra con más razón. En una ciudad libre y democrática, las únicas armas permitidas son las dialécticas.

El señor Rubianes se limitó a hablar y a hacer una obra de teatro, una ficción: que no le gusta a usted, pues contéstele hablando. Que no le gusta al público, pues que no vaya a ver la obra. Que no le gusta al alcalde o a la concejal de Cultura, pues que cambien al director del teatro que la programó... Todo menos darle existencia a los terroristas accediendo a sus fines, no programar la obra, por muchas instituciones y medios de comunicación que les respalden.

¡Por favor, señor Rubianes, por favor, señor Gas, por favor, señor Gallardón, programen la obra como estaba previsto! Y al terror combátanlo con la policía.

El error se repite, y si Madrid sigue doblegándose a los violentos, y por lo tanto siguen creciendo la censura y la autocensura, propongo que convirtamos los teatros en viviendas, centros comerciales o iglesias: catequesis y comercio. Pero si hablamos de cultura, y no queremos ser una ciudad provinciana de tercera, quiero recordar que la cultura o es subversiva o es decoración.

Íñigo Ramírez de Haro es autor de Me cago en Dios, obra por la que fue atacado en el Círculo Bellas Artes. La Comunidad de Madrid pidió la retirada de la obra.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 9 de septiembre de 2006