Crónica:Crónica
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El vendaval español abruma al campeón

España se mete en los cuartos de final al derrotar a Serbia bajo la sensacional dirección de Calderón y Gasol

Los chicos de Calderón y Gasol se quitaron de en medio a Serbia como si nada. La tremenda soltura con que dominan cada partido y reducen al rival de turno provoca efectos devastadores, engañosos incluso. En lugar de jugar un Mundial, parece que disputen unos bolos contra equipos de tercera fila. Es como un dream team a la europea que deja para el arrastre a cuantos se le ponen delante. Esta vez fue Serbia, el campeón mundial en plena crisis, que hizo las maletas después de recibir un vapuleo de aquí te espero.

La gente anda preguntándose en Japón cuando va a tener España un rival a su altura. Deberá pasar el siguiente, que será Lituania, el martes en los cuartos de final (16.30 horas), para que se pueda comprobar si, diez días después del inicio del torneo, algún equipo es capaz de ponerle en aprietos. Serbia no lo hizo porque Calderón puso la directa desde el primer segundo y Gasol se superó con otra de sus actuaciones marca de la casa: 19 puntos, 15 rebotes, 3 tapones y 9 faltas recibidas. Pero eso, con ser muchísimo, no lo es todo.

ESPAÑA 87 - SERBIA 75

España: Calderón (12), Navarro (8), Jiménez (2), Pau Gasol (19), Garbajosa (6) -cinco inicial-, Rudy Fernández (17), Marc Gasol (9), Mumbrú (8), Sergio Rodríguez (2), Berni Rodríguez (-) y Cabezas (3).

Serbia y Montenegro: Avdalovic (-), Rakocevic (11), Jorovic (5), Nikolic (2), Milicic (18) -cinco inicial-, Popovic (10), Raicevic (9), Marinovic (15), Ilic (2) y Tripkovic (3).

Arbitros: Rush (EE UU), Homsy (Can.) y Vasquez (Pur.).

Unos 9.000 espectadores en el Saitama Super Arena.

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España demostró una vez más el poderío de un equipo compacto y muy largo. Utiliza a fondo a once jugadores y no emplea doce porque Felipe Reyes sigue lesionado. Es un grupo que alcanza velocidades de crucero muy superiores a los que han sido sus rivales hasta ahora. Posee tantos recursos que maneja el juego y los partidos en todas las facetas posibles, con los titulares, con los reservas, mandando en el rebote, defendiendo, atacando, desde la estrategia, desde la fortaleza física y mental. Hasta ahora no se le adivinan lagunas de importancia. Habrá que ver si Lituania y después Argentina, Estados Unidos, Grecia o el que se tercie, son capaces de romper esa trayectoria.

Se revela como un factor también fundamental, el descaro y la determinación con que la generación de Gasol y compañía encara los partidos decisivos. Son capaces de reducir a la anécdota lo que para otros significa plomo en las alas. No les pesa la presión de tener que sacar adelante unos octavos de final de un Mundial, afrontar un partido ya a vida o muerte.

Calderón desengañó a Serbia con una actuación colosal en el primer cuarto. Redujo a la nada la oposición de Avdalovic, manejó el juego como quiso, rompió a la defensa serbia lanzando, penetrando o doblando balones para sus compañeros, en especial Gasol. Probablemente los serbios trataron de preparar el partido pensando más en el poder ofensivo de Navarro. Pero tanto él como Garbajosa se aplicaron en otras tareas. Ya había quien anotara.

El equipo serbio, por el contrario, perdió la batalla por el rebote, no anotó desde fuera -al descanso se fue sin meter un triple y con sólo 13 canastas de 35 lanzamientos- y sus dos jugadores clave en su juego ofensivo, Rakocevic y Milicic sufrían serios problemas. Rakocevic, desesperado porque la defensa española apenas le concedía algún tiro, se descentró y se ganó a pulso una técnica por protestar.

Milicic mantuvo un duelo muy vistoso con Gasol. El pívot de Orlando Magic lo fue perdiendo poco a poco, sobre todo desde que cometió la tercera falta antes del descanso. Sólo la aparición de Marinovic, que dirigió y anotó, refrescó un poco a su equipo. Pero no lo suficiente. Los serbios daban síntomas de inferioridad alarmantes. Perdían por diez puntos en el primer cuarto, llegaron a perder por 16 en el segundo, por 19 en el tercero y hasta por 22 en el último.

España era tan superior que fugazmente bajó el pistón. Secos Navarro y Garbajosa, fue Rudy Fernández quien cargó la escopeta, mientras que Marc Gasol volvió a dar el callo como relevo de su hermano, y Mumbrú, Berni y Sergio Rodríguez mantenían las constantes de un equipo que divierte y permite soñar.

Gasol ejecuta un mate durante el partido.
Gasol ejecuta un mate durante el partido.REUTERS

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 26 de agosto de 2006.

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