El diferente rasero de la diplomacia
Recordarán ustedes que uno de los argumentos de peso que esgrimió EE UU para atacar Irak fue la sospecha de que este país escondía armas de destrucción masiva.
Era un país del eje del mal y alentaba constantemente el terrorismo. Es cierto que no se han encontrado todavía las armas, pero se siguen buscando.
Corea del Norte afirma estar en posesión de armas nucleares, pertenece también al eje del mal y abandonó el Tratado de No Proliferación Nuclear. La última ha sido lanzar unos cuantos misiles de corto, medio y largo alcance en el mar del Japón. Además, Pyongyang comunica no aceptar ningún tipo de sanciones por parte del Consejo de Seguridad. El día elegido para lanzar los misiles fue el 4 de julio, día en el que EE UU celebra su independencia. ¿Cabe mayor provocación? Irak podría tener armas, mientras Corea demuestra poder traspasar las costas americanas con un misil de largo alcance. Diferentes respuestas diplomáticas.
Estados Unidos, garante de la seguridad en el mundo cercando a los países del eje del mal, abandonó inexplicablemente el Tratado Antimisiles Balístico. Protestó cuando Francia realizó las pruebas nucleares en Mururoa. París respondió que el garante de la seguridad en Francia es la propia Francia.
Las relaciones internacionales son complejas, el planteamiento de la diplomacia por parte de Washington es tan diferente como lamentable. Los sistemas de Gobierno como los de Irak o Corea son vergonzantes, y la actitud estadounidense dentro del panorama internacional como garante del mundo no es sino el claro reflejo de intereses político-económicos, o lo que es lo mismo, la recolonización unipolar de Estados Unidos. Seguro que no interesa una confrontación bélica con Kim Jong Il; otra cosa sería Irán, aunque de momento está muy reciente lo de Irak. Al tiempo.
Tu suscripción se está usando en otro dispositivo
¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?
Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.
FlechaTu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.
Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.
¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.
En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.
Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.


























































